Cluny


Autora: María del Mar Fernández / Fotógrafa: Marcel Antelo

 ¿A quién no le gustaría pasear por Francia? Caminar por Champs Elysées, visitar el museo del Louvre, bailar con las hermosas damiselas del mítico Moulin Rouge o simplemente deslumbrarse con la magnánima torre Eiffel. Pero como el Obelisco queda más cerca, nos trasladamos a un pequeño rincón francés instalado en el tan concurrido Palermo.

Cluny, es un resto que alberga todo el encanto, el “ángel”, la delicadeza y la distinción de la gastronomía gala. Ideado como un lugar exclusivo y refinado, ofrece la mejor comida mediterránea, además de la cálida atención que brindan todos los que allí trabajan.

Pretenden hacer historia, convertirse en “un clásico”, tal como le gusta definir a Claudia Aboaf, asesora gastronómica. Esta intención se origina y se plasma hasta en el nombre. “Cluny es una abadía-museo en Francia que alberga algunos de los tapices medievales más famosos. Los principales son cinco y muestran a una doncella y a un unicornio experimentando los cinco sentidos, pero hay un sexto tapiz, más enigmático. Cuando les preguntaron a los monjes por qué había un sexto si los sentidos son cinco, contestaron que ése se había hecho solo por el deseo de hacerlo. Y acá, en Cluny, todo se hizo por el deseo de hacerlo, y de hacerlo bien. Por eso este resto tiene la calidad y el charme que consideramos apropiados”, relata Claudia.

El menú está compuesto por varias opciones que permiten degustar las mejores creaciones de Matías Zuccarino, el chef. Magré de pato, ravioles negros de cordero con salsa crema de romero y lasagna de faisán son algunas de las exquisiteces degustables. Todos los platos son presentados de una manera sutil y delicada; su decoración con flores naturales comestibles realza aún más. También cuentan con un menú fijo de mediodía que permite darse el gusto de disfrutar un buen almuerzo, sabiendo cuánto se va a gastar y conservando la calidad y la distinción en cada plato.

Obviamente no podíamos dejar de mencionar la excelente carta de vinos que Claudia y Luis Parodi, el sommelier, se han encargado de realizar. Con más de 70 etiquetas, privilegiaron el buen paladar catador de sus comensales que, cada vez más conocedores y exigentes, se inclinan siempre por los mejores. Por este motivo hay botellas cuyos precios van desde los $20 hasta los $700. De más está decir que cuentan con las mejores uvas francesas que se enorgullecen en recomendar.

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