Eliot, restó & otras pasiones


Autora: María del Mar Fernández
Fotógrafa: Marcel Antelo

Hace seis meses, cuando Edmundo Hiriart y Sebastián Lanusse soñaban con instalar su propio restaurante, no imaginaban que el sueño podría hacerse realidad tan pronto, y mucho menos que este lugar sería elegido por Fernando Vidal Buzzi -reconocido crítico gourmet- como uno de los 16 mejores restaurantes de Buenos Aires. Rodeados de gran cantidad de expertos, entre ellos su chef, Lucio “QK” Farías, y el bartender John Chevallier Boutell, emprendieron esta nueva aventura y los resultados fueron más que óptimos. Basándose en una “cocina de autor porteña, bien porteña”, tal como le gusta definirla al mismo QK, los platos se basan en pollos, pastas y pescados, sin olvidar nunca la carne argentina de gran calidad. “La idea es no repetir. Tratamos de que la carta no sea muy amplia, pero sí que sea variada, pero con pocos platos”, cuenta QK. La esencia es que se coma bien, como nos gusta a los argentinos, con lo cual un buen risotto o un exquisito lomo son manjares que no faltan nunca en el menú. Por otro lado los postres -entre los que se destacan la pirámide de chocolate, la creme brulee y las tortas tibias de chocolate y dulce de leche- son el resultado de una combinación de diferentes técnicas y sabores que los convierten en deleites verdaderamente exquisitos.

Un apartado especial merece la barra. Concebida con criterio internacional, la ubicación de las botellas se basa en la comodidad y el juicio de John Chevallier Boutell, el bartender. “Tenemos muchas cosas que acá no se consiguen y las traemos especialmente de afuera. Es una barra que está armada para gente que sabe tomar”, dice orgulloso. Más de 25 tragos conforman la exclusiva y refinada carta que se basa principalmente en las alternativas y la creatividad. Siguiendo siempre con la idea de proponer nuevas opciones al cliente, John alienta al cambio: “Si te gusta algo frutal y me pedís un daikiri, te voy a decir que no. Tomate sí algo frutal, pero con limón y con algo de bourbon; es más divertido y diferente”. Las más de 90 etiquetas de vinos que Eliot ostenta se exhiben, en su mayoría, dentro del salón. Con ejemplares que van desde los $18 hasta los más exclusivos de $200, la bodega se convierte en un dato más que interesante a la hora de elegir nuestro próximo destino gastronómico.

En su interior, cada detalle está absolutamente contemplado para que los comensales se sientan cómodos. Sus espacios, netamente amplios y cálidos, generan sensaciones de intimidad y reserva. Los colores, la decoración y la música recrean una atmósfera especial para disfrutar un momento de distensión... ¿y por qué no?, de distinción. “El lugar está pensado para personas que gustan de las cosas buenas. Este no es un lugar de ruido, es un lugar para venir a hablar, a hacer negocios. Tiene una onda minimalista, pero cálida y con algunos ‘touchs’ medio orientales”, relata Martín Blanco, encargado de las relaciones públicas. La calidad desvela a sus integrantes, pendientes de cada detalle para que todo se conjugue en forma armoniosa. Afirman que el secreto está en el servicio que brindan. Así es como se define Eliot, un lugar selecto y distinguido por donde se lo mire.

Abierto de lunes a sábados, mediodía y noche. Honduras 5237, Palermo Soho. Reservas: 48 31 11 12 y 48 34 62 29. E-mail: resteliot@arnet.com.ar

SI QUERÉS CONOCER MEJOR ESTE NUEVO RESTAURANTE Y APRENDER A PREPARAR ALGUNOS DE LOS MEJORES PLATOS DE LA CARTA, BUSCÁ LA NOTA COMPLETA EN LA SECCIÓN “MESAS RESERVADAS” DE EL PLANETA URBANO DE MARZO