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Texto de Fernando Noy
Haciendo caso omiso de la estrepitosa
lluvia que azotaba Buenos Aires, fuimos
arribando a las instalaciones del
restaurante La Morocha, en el que
además de la impecable brigada
de mesas vestidas de azul, en un lateral
del cálido salón existe
un ámbito especialmente reservado
para desensillar (en este caso para
deshacernos por un rato de nuestras
pertenencias antidiluvianas), dispuestos
a iniciar lo que sería una
especie de gastronómico safari
en la certera ruta del disfrute. Alguien
había constelado el espacio
de brillantes copones cristalinos
con los relieves de Pall Mall, que
parecían tallados por trazos
de humo.
Los invitados fueron ubicándose
codo a codo alrededor de las altas
mesas tipo mostrador, como balcones
de cedro colectivos. Así, cómodamente
instalados a babor y estribor de un
viaje a los sentidos comandado por
la experta sommelier Noelia Gómez,
que oficiaba de guía ante ese
mapa de delicias, nos dispusimos a
disfrutar. Según lo impreso
en las plateadas invitaciones, como
audaz coreografía pantagruélica
en tres actos o tal vez croquis de
innumerables exquisiteces, seguiríamos
al pie de la letra tres etapas de
un festín que se coronaba,
en cada uno de los brevísimos
intervalos, con los recientes sabores
y aromas del trío de tabacos
rubios dispuestos a maridarse en la
capilla profana y alegre de este denominado
“Pall Mall Wine Lab”.
Naranja, rojo, azul, el arco iris
de tabaco dispuesto en varios exhibidores
manuales enseguida circularía
de mano en mano, culminando cada etapa.
Personalmente recibí mayores
datos a cargo de la infalible Brand
Executive, que aseguró que
“generalmente las personas tienen
la antigua costumbre de fumar siempre
una misma marca y de ella no se despegan.
Si pensamos que, por ejemplo, para
vestirnos debemos adecuar nuestra
presencia a cada circunstancia, ¿por
qué no hacer algo similar sin
seguir encapsulados en un solo blend
de cigarrillos rubios? Esta reunión
busca redefinir ese concepto para
que descubramos juntos una nueva manera
de disfrutar, y así descubrir
también nuevos placeres en
la diversidad de aromas y sabores”.
Enseguida, como desde la paleta de
un pintor, mostró primero el
“Rustic” dentro de su
pack naranja degradé, de lo
más tentador y con el gusto
típico de pipa al que se le
agregan destellos de vainilla. También
podríamos anclar en las siguientes
opciones: “AUTHENTIC”,
que en su atado lacre-bordó
sabe al cigarrillo rubio tradicional,
o “ICE”, dentro de su
cofre azul, lejos de parecerse a un
mentolado más, ya que la presencia
de ese sabor se irradia en gotas dentro
de su atractiva mezcla.
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ENTRE COPAS Y HUMO, Y ACCEDER A ALGUNAS
INTERESANTES RECETAS, BUSCA LA SECCION
MESAS RESERVADAS EN EL PLANETA URBANO
DE DICIEMBRE.
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