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Texto de Sergio Varela / Fotos de
Antelo-Recalde
Es curioso, pero acertado, que a
pocos metros de la misma rada de la
que parten los ferries hacia Punta
del Este, donde el Montoya Restó
& Bar es en temporada una de las
atracciones veraniegas comparables
con el clima y el paisaje; es decir,
en el porteño (de Buenos Aires,
y de puerto) distrito -ya barrio oficial-
de Puerto Madero, haya recalado este
reducto con el background de su éxito
estival.
El Montoya Restó & Bar
de Puerto Madero ofrece un clima minimalista,
descontracturado y cuasi veraniego
en su disposición arquitectónica,
con una ambientación que convida
al deleite de los sentidos; la vista
seducida por una decoración
funcional y a la vez vanguardista
en su austeridad lujosa, valga la
definición, y el paladar tentado
con cada una de sus múltiples
propuestas, tan amplias y variadas
como definidas por la calidad homogénea
en las preparaciones.
Montoya “debe” estar
en Puerto Madero, pero a la vez despliega
una personalidad gastronómica
y de estilo que lo diferencia del
resto del espinel gourmand de la zona;
la cocina, con toques de fusión,
aires étnicos y acento mediterráneo,
encuentra la excelencia de la mano
de su joven pero ya consagrado chef.
Nicolás Gómez, con solo
22 años, demuestra en cada
cocción y presentación
el porqué de su Gran Diploma
en el Colegio de Cocineros Gato Dumas;
la enriquecedora experiencia de sus
periplos mexicanos, especialmente
en el prestigioso Centro Culinario
Ambrosia de cocina mexicana clásica,
regional y moderna, su paso por el
MP Bistró junto a la chef Mónica
Patiño y a su regreso la cocina
compartida con el reconocido Darío
Gualtieri, referente absoluto de la
gastronomía local de los últimos
años. Hoy, Nico Gómez
define a la cocina del Montoya Restó
Bar como “estética, simple,
de buenos productos y sabores complejos”.
En esa línea se disfruta la
sutileza del Cadeau de salmón
ahumado con queso crema a las hierbas:
un juego de texturas, temperaturas
y temperamentos, entre el salmón
arropando una crema con eneldo y ciboulette,
en un ensamble festivo, ligero y amable,
rincón por rincón, esquina
por esquina del paladar más
exigente. La Pechuga de ave con cous-cous
mediterráneo, a su vez, propone
un verdadero seleccionado de ingredientes
y tratamientos que predisponen al
comensal a percibir el sol abrasador
y abrazador de las islas griegas a
cada bocado; el queso de cabra, el
soleado cous cous, el tomate seco
y las olivas negras desfilan como
una caravana de tesoros gourmet para
transportarnos a tierras fértiles
y más que atractivas en materia
de buen gusto y buenos gustos. El
Mini gateau de frambuesas combina
sabores, acidez, dulzura e intensidad,
en un postre simple y a la vez redondo,
pleno de complejidades que auspician
un grand finale, un epílogo
inspirado para una travesía
de manjares, digna de buen puerto
para comensales que gustan de sentirse
“marcopolos” de la gastronomía
local de alta gama.
Pero este magnífico restaurante
y bar, una nueva highlight de la familia
Esnal, una estirpe de owners y emprendedores
de algunos de los mejores exponentes
de la gastronomía local, en
este caso bajo la batuta cinco tenedores
de Josefina Esnal (también
responsable del no menos renombrado
y celebrado Café Armani), propone
otra carta de ingredientes que se
suman a los sabores del fuego.
El sommelier Eduardo Dumond supervisa
una de las cartas de vinos más
extensas y mejor pobladas de Buenos
Aires, cepajes inéditos, cortes
clásicos y modernos, vinos
fuori serie, integran este lujo del
buen beber. Y hablando de beber, y
de beber para amenizar la charla,
el bartender Pablo del Nido prepara
imaginativos tragos para gozar de
la hora azul frente al río.
El lugar, además es un animado
punto de encuentro, ya que abre desde
la mañana hasta la madrugada,
con propuestas de entrtenimiento para
cada día de la semana. Entre
las más recientes, impulsadas
por el project leader Marcelo Núñez,
se destacan los Miércoles de
Vino y Jazz, con happy hour de vinos
by the glass de todos los varietales
Luigi Bosca; los jueves de Oldies
but Goldies, recitales de clásicos
de rock & blues, con free drink
inicial, y los viernes y sábados
de sushiwomen: esto es, de dos mujeres
que adopten la ceremonia del sushi,
solo una debe acometer el trámite
del pago.
Montoya Restó & Bar, en
suma, deslumbra con una propuesta
con nombre y apellido en cada detalle:
la cocina, la carta de vinos y espirituosas,
el concepto empresario y el nombre
propio de un reducto con identidad.
Alicia Moreau de Justo 152, Puerto
Madero
Reservas: 4315-3531/3532
Lunes a viernes desde las 9, sábados
desde la tarde hasta el cierre
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PLANETA URBANO DE JULIO.
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