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Autora: María del Mar Fernández/ Fotógrafo : Jesús Guiraud.
Lo divertido, lo desestructurado y lo no tradicional distinguen a este sushi bar, que ya innova desde su nombre. La propuesta original es tomar el concepto japonés de la comida, pero adaptarlo a la cultura occidental. Transmitir una concepción de lo oriental: “Yo tomo esta cocina y la desestructuro, este lugar no es japonés ni pretende serlo”. Así lo afirma Samuel Stamateas, un simpático hombre que tiene la ardua pero gratificante tarea de dirigir Ninja.
En el menú figuran lo clásicos makis, rolls y niguiris, preparados por el sushiman Pablo Muller. Cada pieza puede llegar a incluir hasta siete componentes que provocan sensaciones absolutamente placenteras. Pero lo que en verdad se destaca son las creaciones propias de este experimentado hacedor de sushi, que a fuerza de creatividad y buen gusto logra introducir a muchas personas en esta filosofía culinaria. El roll Boston está compuesto por salmón cocido, verdeo, queso Philadelphia, salsa teriyaki y “algunas cositas que son mi touch personal”. Este plato, nos comenta Pablo, es uno de los más solicitados.
La combinación de sabores, colores y aromas atípicos en las preparaciones resulta muy atractiva y su consecuencia es exquisita. Maki de pulpo con ciboulette, mayonesa y pisco son manjares que no se prueban todos los días.
Los que no aprecian lo crudo, incorporaron la Robata. Este concepto, netamente japonés, significa “alrededor del fuego”y permite asar cualquier ingrediente a la vista. Ninja ofrece la opción de comer salmón, medallón de lomo, frutos del mar y vegetales grillados acompañados de un puré con wasabi, goham o papas hot. “La visualización del plato es de cocina occidental, pero el acompañamiento es oriental y el gusto es diferente”, comenta Samuel.
A la hora de la bebida, la tradición indica té. Ninja también ofrece cervezas del país del sol naciente, que no son muy conocidas aquí. “Si te diste el permiso de venir a un lugar atípico te vas a dar otros permisos también. Este es el sitio ideal para probar una cerveza japonesa”. Además se enorgullecen al presentar la primera barra de sake en Palermo. Durante un largo tiempo experimentaron con diferentes ingredientes, modificando tragos convencionales e incorporándolo a bebidas típicas; así fue como nacieron el caipisake -lima, sake y azúcar-, el sake bomb -sake y cerveza-, y el Johnnie Sake -sake, whisky, cola y lima-. Esto es reflejo de la creatividad y del deleite que se vive allí adentro.
Si bien la vedette es la comida, no podemos dejar de lado la “escenografía” que envuelve esta hermosa esquinita. Integramente colorida y divertida, las paredes están cubiertas de mangas , dibujos hechos por los japoneses para los occidentales que se caracterizan por tener ojos muy grandes, narices respingadas y miradas profundas. Y los fines de semana los mangas se convierten en animé, pues se proyectan en una pantalla estos clásicos dibujos nipones que atraen gran cantidad de personas. Un lujo.
Las mesas en tonos verdes, las servilletas rojas, los utensilios y los tradicionales “palitos”colocados encima de los platos, conforman una sutil y cautivante propuesta que no podemos desestimar. Entre sus tantos servicios, te ofrecen unos “palitos automáticos” que solucionan el problema de cualquier mortal que aún no haya podido someter a estas dos infernales maderitas, -lo digo con conocimiento, y sufrimiento, de causa-.
El personal está absolutamente preparado para brindarle a los comensales la mejor atención y el mejor servicio. Todas las noches las camareras se preocupan por servir con calidez y por recomendar cosas nuevas; el sushiman se interesa por los ingredientes que gustaron más y por los que no y el resto del equipo esta atento a que todo salga a la perfección. “Lo que vos sembrás es lo que vas a cosechar. El producto hay que entenderlo como un servicio; el mimarte, cuidarte y también el hecho de darles una buena presentación a los platos, nos va a traer como consecuencia que vengas como desconocida, que vuelvas como habitué y -¿por qué no?- hasta podemos tener la suerte de terminar siendo amigos. Amigos significa que cuando entres ya te sientas relajada”. Cuentan con servicio de delivery, catering y eventos privados, manteniendo la misma frescura y calidad en cada una de sus presentaciones.
Iluminación tenue, música suave, atención amena, un clima distendido y la magia que propicia un lugar cargado de fantasía, cultura y exquisita gastronomía convierten a Ninja, robata & sushibar en un lugar encantado. Abierto todos los días por la noche. Angel Carranza 1950. Tel: 47 78 14 02.
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