PISO 20


Texto de Pablo Antschel / Fotos de Antelo - Recalde

Existen en París dos restaurantes que se jactan de su altura. Uno se llama Le ciel de Paris y el otro La tour d’argent. El primero está ubicado en el piso 56 de la torre Montparnase; el segundo acaba de cumplir 420 años de existencia en el barrio latino. Quienes visitaron esos lugares aseveran con flema argentina que desde las mesas se pueden observar los celebrados techos de la ciudad (deben su gracia a que la literatura se ocupó de embellecerlos durante aproximadamente 200 años) y que su cocina está a la altura de las ilusiones que despierta en los visitantes. Pero también que son muy aburridos. En el piso 20 de la torre Comega (en Corrientes 222), en cambio, la alta cocina se conjuga armónicamente con una idea muy elegante de la diversión. Y para saberlo, además, no hay necesidad de que te lo refieran. Los dueños del restaurant, que son los mismos del Azzurra de Olleros 1645 (tel. 4772-4088) con sucursal en el piso 19 del mismo edificio (tel. 4312-6725), se ocuparon de todos los detalles para que ese mensaje fuera transmitido al público con claridad. Así los martes, miércoles y jueves, entre las 19 y 21, existen happy hours absolutamente inimaginables en los cogotudos parisinos del comienzo. Los miércoles, las horas giran en torno de desfiles de la muy chic y glamorosa tienda Constantina y la presencia de resonantes modelos argentinas for export (consultar Pág. 92 de este número). Los miércoles, con presencia astral del champagne Chandon 187. Jueves ídem, pero con cerveza Brahma. Es cierto, la oferta es informal y tiene su garbo. Pero asimismo resulta grato visitarlo en una mañana despejada antes de entrar a la oficina y ver la costa uruguaya (de lejos se ignoran las similitudes y disimilitudes financieras de nuestros hermanos orientales) mientras se departe sobre negocios o sobre placer (cualquiera de los dos tópicos se puede tratar aquí).

Las novelas de iniciación del siglo XIX (una forma bien definida de relato en que se describía el desarrollo espiritual del héroe) llegaban muchas veces a su conclusión cuando el protagonista de la historia conquistaba el crecimiento mirando a su contexto desde la cumbre de una montaña o colina. De un modo similar, las alturas de este restaurant son el final de un recorrido por el circuito de restaurantes conocidos. A la hora del almuerzo, las opciones del menú ejecutivo (por $14 o $23) incluyen delicadezas que se renuevan diariamente: la excusa para permanecer en el cálido ambiente de Piso 20 puede ser un suave filet de abadejo a la crema de puerros, seguido por una espuma de mandarina. Se puede almorzar también a la carta, eligiendo con el capricho cualquiera de las sugerencias de la casa. El clásico del lugar, unos muy frescos Tagliolini alle scampi son al efecto de provocar placer tan intercambiables como el Salmón a la livornese o el potente Lomo “forza, Italia” (un tierno corte gratinado con puré de cebollas, hongos frescos, ajos y tomate natural). A la noche, las cartas son itinerantes y suelen dedicar una semana entera a un determinado estilo culinario. En septiembre, la semana consagrada a la cocina patagónica desplegó un desfile de prodigios como un Gulash de ciervo y corderos patagónicos. También la cocina thai (hubo un maravilloso Pollo tandori) así como pueden estar presentes las regionales italianas y francesas. En la carta que permanece fija, se alardea de unas buenas versiones de postres clásicos, como los profiteroles franceses y la crema quemada. Las reservas telefónicas pueden hacerse al 4893-2141.

SI QUERES CONOCER ALGUNAS RECETAS DE “PISO 20”, BUSCALAS EN EL NUMERO DE OCTUBRE DE EL PLANETA URBANO.