RUMI


Texto de Lucrecia Alvarez / Fotos de Jesús Guiraud

Una cita soñada, el restaurant ideal, buena comida, atención vip, un clima agradable y una mujer dispuesta a brindarse por completo. Todo corresponde al plano de lo posible, todo existe y es perfectamente real, pero la combinación de estos elementos suele presentarse de manera dispersa. La buena comida, generalmente, es un hallazgo de los valientes que se atreven a experimentar incursionando en bodegones de curiosa estética, la atención vip es sinónimo de clásico, más bien se acerca a un concepto anticuado por estos días, el clima agradable no goza del resto de las características que complementan la idea de “la cita ideal” y la mujer... las mujeres y las generalidades no son tan compatibles, al menos en la mayoría de los casos.

La aparición de Rumi inaugura un nuevo concepto en el mercado gastronómico. Este restaurant-disco (Así. No es una disco en la que se puede “comer algo”, es un restaurant... y también una disco, literalmente) se impone por sobre el resto, ante todo por su cocina. A la hora de seleccionar lo que se va a saborear, se puede optar tanto por platos vegetarianos, por el menú o por los platos a la carta. El chef Ricky Coghlam tiene a su cargo una docena de personas que elaboran el menú, que aquí denominaremos “globalizador”. La idea es ofrecer una cocina internacional “con un gustito menos impactante, más tradicional. Nada es demasiado picante, si bien hay platos que deberían serlo por su origen. Nada es demasiado pesado, salvo alguna excepción. En definitiva, hay un poco de todo”, explica el chef. La palabra de Coghlam es más que autorizada en materia de cocina, su curriculum exhibe la experiencia que adquirió viajando por el mundo. El muchacho, que empezó haciendo una pasantía con Francis Mallmann, pasó por Miami, Nueva York, San Francisco, Puerto Rico y Australia. De vuelta en la Argentina preparó las cenas del presidente Carlos Menem cuando recibió visitas como Pedro Aznar o Jacques Chirac, y siguió trabajando en Asia de Cuba. De esas vivencias queda un experto en cocina fusión, un concepto culinario que en Australia es la tendencia más fuerte. “Soy un autodidacta. Lo mío es cocina de autor pero involucrando la fusión, son versiones mías de cosas que ya existen”, asegura.

Emplazado en Figueroa Alcorta y Pampa, una ubicación que lo hace perfectamente accesible para las zonas norte, sur y oeste, el restaurant posee un salón que se distribuye en sectores bien diferenciados. El establecimiento cuenta con 400 cubiertos, y la disco posee capacidad para 1.200 personas. Si bien no hay un sector vip, por la sencilla razón de que todos los clientes son vip en Rumi, existe la opción de separar los sectores mediante cortinas, lo cual hace de éste el lugar ideal para todo tipo de eventos. El responsable de la ambientación fue Pablo Chiapori, decorador de Asia de Cuba, de Rapsodia y de Jazmín Chebar entre algunos otros locales. Comodísimos sillones ocupan todo el entorno del salón y se suman a una decoración retro-vanguardista basada en formas circulares. Cada detalle está pensado para que, se mire donde se mire, todo tenga estilo: las lámparas, la barra y hasta el atuendo del personal colaboran con esta percepción.

La propuesta es, por lo menos, tentadora. El lugar brilla los fines de semana y los viernes ya se impuso como destino obligatorio para los cazadores de tendencias. La edad de la clientela oscila entre los 20 y los 60 años hasta pasada la medianoche, luego empieza a disminuir a medida que disminuyen las luces y sube la música.

Los jueves, el público más clásico goza de la presencia de un artista que emula lo mejor del estilo Sinatra. Viernes y sábados hay chicas que, con arneses, son elevadas por sobre los comensales brindando un espectáculo visualmente impactante. Todos los detalles están cuidados, los equipos de luces y sonido nada tienen que envidiarle a las mejores discos de Buenos Aires. Por las bandejas de Rumi, en menos de un mes desde su apertura, ya pasaron Big Fabio, Rama de la Metro, Martín García y Ale Lacroix.

Sensaciones, buena comida... y en cuanto a la pareja... Bueno, Akira Kurosawa decía que el sushi es un interludio erótico. El emperador del cine se refería a dos cosas: a que prepara el paladar para gozar mejor de los platos que siguen y a que predispone (principalmente a las mujeres hermosas, aunque no solo a ellas) para disfrutar también de otros banquetes... Lo primero está comprobado, lo segundo, hay que atreverse a descubrirlo.

Abierto de martes a sábados, desde las 22.
Figueroa Alcorta y Pampa

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