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Texto de Pablo Antschel / Fotos de
Antelo Recalde
La idea de una típica cena
en Osaka o Tokio ofrece tantos matices
como los de la pluralidad misma que
impera en una sociedad tan aparentemente
monolítica como la japonesa.
Caída la tarde y mientas bullen
las muchedumbres de oficinistas, uno
puede internarse en un restaurant
que sirva Ramen (sopa de fideos),
Oden o Fugu (pez globo), de acuerdo
con la idea de tiempo, dinero y atención
que piense invertir en la comida.
Cada tipo de restaurante se especializa
en determinadas preparaciones y también
los hay dedicados exclusivamente a
una las especialidades niponas. Los
restaurantes Kaiseki, usualmente los
más caros y refinados de las
ciudades japonesas, sirven cenas completas
que constan de muchos pasos, donde
los platos se preparan exclusivamente
con pescados y hortalizas de temporada,
con una estética que suele
ser el summum de la excelencia. La
decoración de las entradas
y de los platos principales, altamente
elaborada, recrea con frecuencia (mediante
el moldeado de los ingredientes y
la cuidadosa elección de los
colores) la simbología de las
cuatro estaciones. Cocinados al vapor,
grillados o salteados, marinados en
vinagre, hervidos o crudos, los pasos
de un menú kaiseki incluyen
sashimi, tempura, sopas varias y arroces.
La carta más simple consiste
en una sopa y tres platos secundarios,
pero puede consistir en once platos
secundarios junto con dos o tres sopas.
El precio por persona en estos restaurantes
puede superar los 150 dólares
por persona. Los restaurantes Izakaya,
en cambio, son el equivalente nipón
de un pub inglés o de un bar
de tapas galaico. Lo que importa en
ellos es la informalidad y, básicamente,
que no decaiga el buen clima conseguido
heroicamente por cada comensal en
base a cuantiosas cantidades de sake.
La cocina, similar a la cadena de
producción de una fábrica
informática, despacha con velocidad
luz tanto tempura, como sashimi o
yakitori.
En un exitoso intento por combinar
en un solo lugar estos dos estilos
culinarios (informalidad y alta cocina),
los chefs Juan Martín Ferraro
(ex Mallmann) y Alejandro Flores (ex
Midori) abrieron en Acasusso (Av.
Libertador 15266, tel. 4747-7003)
el primer Sushi Club de Buenos Aires.
Con la diferencia de que su carta
es mucho más ecléctica
que cualquiera de los restaurantes
de Tokio: además de cocinar
platos japoneses, incursionan en las
tradiciones tailandesas y vietnamitas.
Lo japonés, claro está,
se ve representado en las variedades
de Sushi (rolls, niguiri), como en
algunos puntos álgidos de la
carta: el Salmón teriyaki (laqueado
con salsa de reducción de ave,
salsa de soja y miel). Lo vietnamita,
en el clásico Thit-Bo (un lomo
relleno con shiitakes y ajíes
terminado en el horno con leche de
coco y salsa de ostras) y el Mi-Rau
(fideos de arroz crocantes salteados
con verduras trozadas y langostinos
limpios, con leche de coco y salsa
de pescado).
La última novedad del grupo
de personas que dio vida al concurrido
Sushi Club de Acasusso es la apertura
de un nuevo local en Las Cañitas
(Ortega y Gasset 1812, tel. 4776-4899)
y la creación de un servicio
de envío a domicilio (0810-222-SUSHI),
que abarca toda la Capital y algo
de la Zona Norte. El Sushi Club, seguramente
el punto de encuentro obligado para
una cena relajada, es una de las inauguraciones
más sólidas de este
año.
SI QUERES CONOCER RECETAS Y MAS DETALLES
DE LO QUE SIRVEN EN SUSHI CLUB, BUSCA
LA SECCION MESAS RESERVADAS EN EL
NUMERO ESPECIAL DE VERANO (ENERO-FEBRERO)
DE EL PLANETA URBANO.
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