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Autora: María del Mar Fernández / Fotógrafa: Soledad Rubio
La primavera del 2004 sorprendió a todos los adeptos al sushi con una nueva opción del ya clásico restaurant de comida nipona en la Argentina: Sushi Club. El barrio de Las Cañitas fue elegido una vez más para plasmar en su transitada calle Báez las más de 20 creaciones originales que datan de octubre de 2001, fecha en que abrieron su primer local.
Con la calidad de siempre y la frescura intacta, la distinguida concepción del Sushi Club Las Cañitas II como un ameno pre-dancing lo transforman en un lugar ideal para encontrarse con amigos. Amplios espacios en blanco combinados con su ya característico color naranja inundan las paredes de este destacado espacio gourmet, que a los tradicionales makis, rolls, niguiris, sashimis, temakis y sus variantes, ahora sumó nuevos platos de comida caliente a su propuesta de degustación.
Las entradas y los platos principales se convierten en los elegidos de aquellos que, más allá del sushi, gustan de la cocina de “tendencia asiática”, tal como prefiere definirla Leandro Travainni, Chef ejecutivo de Sushi Club. Y es él mismo quien se encarga de revelarnos uno de los secretos del lugar: trabajan con productos asiáticos que cocinan con técnicas e ingredientes occidentales, fusionados con especies y gustos asiáticos. Así uno puede deleitarse, por ejemplo, con el exquisito pollo con salsa tamarindo, pack choi, hakusay y fideos de arroz... una sabrosa combinación capaz de seducir a cualquier mortal.
Una vez degustado el sushi, o alguna otra especialidad de los delicados platos que ofrecen, llega la hora del postre. Imposible dejar de recomendar entonces el “trío de chocolate”, un verdadero manjar que se disuelve en la boca inundándonos de placer.
Y si de beber se trata, más de 200 etiquetas de las mejores y más exclusivas bodegas de la Argentina conforman una verdadera carta de vinos de lujo. Para darle aún más valor a esta nueva propuesta crearon, además, una carta especial de tragos donde es posible encontrar clásicos como el Cosmopolitan o los daikiris, y otros más novedosos que tienen el atractivo de servirse acompañados por pequeñas tablas de sushi “ad-hoc”. Si uno pide un Dom Perignon, por ejemplo, lo servirán con ostras y sashimis, cumpliendo con la idea de que se mantenga la armonía entre el sabor del trago y la comida.
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