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Texto de Luis Corbacho / Fotos de
Sabrina Romano
Son jóvenes diseñadores
que vuelcan su talento en la moda.
En época de recortes, apuestan
a la continuidad y se alimentan de
la energía del desafío
que consiste, básicamente,
en mantener la calidad apostando a
la creatividad. Cuando menos no siempre
es menos.
Crisis. Hiperinflación. Deuda.
Temas que hoy atañen a todos,
sin distinción. De esto tampoco
escapan las grandes marcas textiles
que hasta no hace mucho gozaban de
cierta inmunidad. Ante el grave panorama
actual, la mayoría decidió
implementar reducciones o directamente
cerrar sus puertas. Muchas firmas
nacionales presentaron quiebra, mientras
que las internacionales por el momento
prefieren no apostar al mercado argentino.
En este contexto, la actual oferta
en materia de moda queda en manos
de las tradicionales marcas masivas
argentinas, y la única cuota
de creatividad está depositada
en los diseñadores argentinos
independientes que apuestan a superar
este mal momento. Por eso en esta
nota El Planeta Urbano agrupó
a algunos de los más destacados
exponentes del rubro.
Todos ellos diseñan personalmente
cada una de sus prendas, arman sus
colecciones, compran telas e insumos,
cosen, estampan, comercializan y venden
el resultado en sus propios locales.
Hoy son víctimas de una ecuación
común a todos los argentinos,
que en su caso particular se traduce
en disminución de las
ventas + aumento del costo de insumos
= ajuste. Con la devaluación
del dólar, los precios de las
telas -su fuente básica de
creación- se elevaron por las
nubes, por lo que ahora deben arreglarse
con proveedores nacionales o producir
menor cantidad de artículos,
aunque la calidad siga siendo su prioridad.
La compra de materias primas
es un trabajo insalubre, los típicos
empresarios textiles argentinos viven
la muerte de la convertibilidad como
un regalo de Dios. Les encanta especular,
les fascinan las diferentes cotizaciones,
el dicho ´a río revuelto,
ganancia de pescadores´ lo llevan
a su máxima expresión,
es como lujurioso
No voy a bajar
mi calidad, sino que voy a mejorarla
comprando telas que sepa de qué
están hechas, de dónde
vienen o quién las fabrica,
-cuenta furioso Marcelo Ortega, diseñador
y director de UNMO-. Los precios
de todos nuestros proveedores aumentaron
notablemente, -explican desde
Orb Bárbara Serodino y Carola
Pasino. Igualmente nunca bajaríamos
la calidad de nuestros productos,
porque uno de los objetivos de nuestra
marca es perfeccionarnos en cada temporada,
-agregan.
Temporada. Una palabra clave en el
lenguaje de la moda. Si el último
verano se caracterizó por una
notable baja en las ventas y por la
proliferación de liquidaciones
por cierre definitivo, el otoño/
invierno 2002 no plantea mayores expectativas,
aunque sí se elevaron los desafíos.
En general las propuestas venideras
se basan en colecciones acotadas,
exentas de materias primas demasiado
lujosas. Sin embargo, este hecho no
impide a nuestros entrevistados mantener
la calidad, y ante todo apostar a
la creatividad. Geo Bogunovic, diseñadora
de Altagracia, asegura que su nueva
colección será muy
variada, con mucho énfasis
en el colorido y en las prendas de
calidad que mantengan un estilo propio
y no pasen de moda. Por su parte,
Mariana Szwarc, de Salsipuedes, apuesta
a la exclusividad como valor agregado
frente a la serialización de
las marcas masivas; Seguiremos
ofreciendo productos de diseños
exclusivos y series muy cortas: esto
quiere decir prendas que se repiten
en pocas cantidades. Si alguien compra
en Salsipuedes, sabe que se está
llevando ropa que no va a estar circulando
en forma masiva. No existe el riesgo
de ir a una fiesta o salir al cine
y encontrarte con tres personas vestidas
igual que vos. Además, nosotros
brindamos un asesoramiento súper
personal, lo cual hoy resulta un oasis
en medio de un mercado indumentario
tan golpeado como el país.
SI QUERES LEER LA NOTA COMPLETA,
BUSCALA EN EL NUMERO DE ABRIL DE EL
PLANETA URBANO.
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