Ana Kozel: La artista de acá y de allá


“Me interesa indagar en áreas nuevas, reflexionar sobre las coincidencias entre el arte y la ciencia, que es un campo infinito y nos ayuda a mirar más allá de la vida cotidiana, a crecer y a evolucionar. Somos el microcosmos del gran Cosmos y debemos tomar conciencia de esto, para no darle tanta importancia a las cosas poco trascendentales”. Esta es la parte filosófica y poética de la obra de la argentina Ana Kozel, única artista espacialista cósmica de Iberoamérica.

Kozel es pionera en este arte que muchos toman como ilustración. “La mayoría son ilustradores porque con eso ganan dinero, yo desgraciadamente no gano nada, lo mío es arte (risas). Paralelamente, estudio y estoy al día de todas las novedades científicas. Por ejemplo, el pasado mes de enero se descubrió una hematita en Marte”. ¡Cada loco con su tema! El cielo es el de Ana. Desde muy chica, esta creativa autodidacta pasaba horas mirando el firmamento. “Nací en la ciudad, pero desde muy chica me fui al campo, donde no había ni radio ni televisión. Llevaba una vida muy solitaria, entonces siempre miraba el cielo. Había casi un diálogo. Y así fue como fui registrando los fenómenos celestes”. Desde su nacimiento, Ana tiene puesta la mirada en el más allá, y quizá ésa sea la condición tan particular que la facultó para avistar, varias veces, las piruetas de ciertos ovnis. Una noche de 1947, Kozel caminaba con su madre cuando de repente se iluminó el cielo. Durante mucho tiempo pensó que lo que había visto era un meteorito, pero el estudio y la investigación le hicieron confirmar su sospecha: éste había sido su primer encuentro con el más allá.

Sin duda, la experiencia más significativa que ha vivido Ana a lo largo de su carrera de artista plástica fue la muestra realizada en 1995 en la estación espacial Mir mientras orbitaba la Tierra. “En un CD o un DVD estaban copiadas las obras elegidas, que luego transmitieron a la Tierra desde el espacio. Para mí fue una emoción muy grande porque mi sueño era volar y, de alguna manera, a través de mis obras, lo hice”.

Estados Unidos es el país que más consume este tipo de arte y por esa razón es el destino más frecuente de Ana Kozel. En 1994 fue seleccionada por la NASA para participar de la Semana Espacial Internacional en honor al 25º aniversario de Apolo XI, en Houston, Estados Unidos, dato que acrecienta su prestigio. Si los máximos conocedores del Cosmos la eligieron, por algo será...

Amante de la ciencia ficción, Kozel confiesa que Carl Sagan despertó en ella todo lo que estaba dormido. La actividad del astrónomo, escritor y conductor de TV estadounidense fue una influencia fundamental. Seguidora de los constructivistas rusos y admiradora de la obra del extinto artista argentino Lucio Fontana, Ana asegura aburrirse al trabajar mucho con un mismo material, por eso pasa del acrílico al óleo, de las serigrafías a las acuarelas y de éstas a la escultura, logrando una obra a la vez ecléctica y definida. Hacia el Infinito fue su última muestra en el Centro Cultural Borges y será siempre la dirección de su búsqueda incansable.