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Autor: Juan Manuel Cocco
Raúl Lier tiene 59 años y Alberto Tonconogy, 62. Fueron compañeros de estudio en la Universidad de Buenos Aires e hicieron sus primeras armas en uno de los estudios más importantes del país: Solsona y Viñoly. Dibujaron la primera piedra en conjunto en 1977, cuando diseñaron una torre en Libertador y Ocampo, y su último proyecto es el Edificio Esmeralda, con el que esperan inaugurar una manera de construir, armonizando el medio ambiente con los edificios.
En 1997, cuando Raúl Lier y Alberto Tonconogy se las vieron a solas con unos cincuenta vecinos del barrio porteño de La Boca, no sabían si se irían de allí con las manos vacías. Necesitaban 2,5 metros de su vereda para ensanchar los palcos de la vieja Bombonera y el vecindario tenía la última palabra.
Siete años después vivieron una situación similar en North Miami Beach. Doce vecinos del estricto Design Review Reward los enfrentaron para ver qué se traían entre manos estos atrevidos arquitectos argentinos que tenían en su curriculum las Torres de Bulnes, el Paseo Alcorta y una docena de premios al diseño, incluido el Konex 2002.
Tanto en La Boca como en Miami coincidieron en que los proyectos no perturbaban la morfología de cada barrio. Los vecinos del Riachuelo aceptaron el estadio sobre la vereda para lograr los 5 metros de palco, mientras que en Miami aceptaron el Regatta, un complejo residencial que se encomba elásticamente, permitiendo que el 80 por ciento del edificio mire hacia la exclusiva y azulada costa.
Proyectos diferentes, pero una sola estrategia. Lier y Tonconogy aseguran que la clave de su éxito está en la simple pero trabajosa idea de investigar para armonizar los edificios con el medio ambiente, una filosofía que el feng shui, el milenario arte chino de vivir en armonía, plasma en la arquitectura védica. “Pero nosotros no usamos el feng shui”, advierte Tonconogy, quien, aunque reconoce conocer sus técnicas destaca que “son cosas ya sabidas por los arquitectos”.
La misma filosofía llevaron a Palermo Viejo, donde se levantará el Esmeralda, un edificio de unos 25 pisos y 110 departamentos que diseñaron en 8 meses y que se verá en 2006 en la calle Guatemala 4555. Para el Esmeralda armonizaron la soberbia construcción con la agitada vida cultural del barrio e hicieron del futuro comprador el centro de gravedad de unos ambientes increíblemente dinámicos.
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