El CORRAL DE LAS MUSAS


Texto de Julio Mac Carmothy

Hijas de Zeus y de la Diosa de La Memoria, hermanas de las tres divinidades de la belleza, nueve eran las Musas protectoras de Artes y Ciencias. Fueron las inspiradoras de poetas, filósofos y artistas. A través de sus cultores, sintetizaban casi todos los aspectos de la grandeza universal.

Siglos después, en este instante histórico tan difícil y alarmante de nuestro país, a pesar de todo las Musas continúan dando ánimo y fuerza a aquellos elegidos que, sin distinción de sexos ni edades, siguen manifestándolas en una intensa e incesante actividad por la cual el propio arte se postula como única salvación. Esto se explica con el reconocido axioma de Leopoldo Marechal que pontifica: “De todo laberinto se sale por arriba”. Ellas estarían involucradas en el renacimiento artístico que vive nuestro país. Con su humor a flor de piel, el plástico Nicolás García Uriburu replicó a Marechal con otra frase de tono paródico: “De todo Corralito se sale volando”.

TERPSICORE: música y danza

El testimonio de Alberto Favero habla de los contrastes entre la oscuridad de lo cotidiano y la luminosidad espiritual que suscita el placer estético cuando es cultivado. En palabras del prestigioso pianista: “Recuerdo cuando descubrí que la mayoría de mis amigos que se dedicaban a la medicina, sobre todo en hospitales, en las divisiones de Urgencias o Cirugía, tenían una fascinación relevante por la música. Era, según me contestaban, la otra parte de la realidad. Quizás el encontrarse con algo etéreo, frágil y espiritual -alejado de alguna manera de la brutalidad de lo material- los ayudaba a sostenerse en su trabajo. Esta gente necesitaba esa expansión que el arte y la música en particular brindan. Una tendencia que se acentúa en los tiempos oscuros. Porque quizá la belleza es la luz que termina con lo tenebroso y con lo mediocre: una ventana hacia el Creador. Por eso necesitamos tan desesperadamente de ella. En un futuro que soñó Hegel, en sus síntesis superadoras de lo finito y lo infinito, el arte habría de volverse fútil porque estaría encarnado en cada momento, en cada acto, en cada espacio donde se manifestara la existencia”.

La coreógrafa y directora Patricia Dorin, representante entre nosotros de la Diosa Terpsícore, opina que “ante el bombardeo cotidiano de malas noticias en medio del que vivimos, parecería que más gente se da cuenta de que el arte puede ser un refugio y un lugar para resistir. El interés por la danza, el cuerpo y el movimiento devela un hambre incontenible de vitalidad y energía que nos conecta con algo distinto de la urgencia.”

CLIO: la historia

Juan Suriano, el responsable de coordinar una importante colección editorial llamada Nueva Historia Argentina y autor de reconocidos estudios de historia social argentina, traza un paralelismo entre la Argentina de la depresión y los gloriosos años que originaron a Quevedo y a Cervantes. “En tiempos de crisis las sociedades han sabido encontrar una luz de esperanza en sus movimientos artísticos y culturales. Cervantes escribió su monumental Quijote en 1605, cuando España estaba sumergida en una larga y profunda recesión económica. No fue una excepción: formó parte del Siglo de Oro de las letras hispanas, período que produjo una cantidad de obras de arte excepcionales en el contexto de una sociedad en decadencia. Hoy, como en el Siglo de Oro español, tal vez (y solo tal vez) haya una luz al final del túnel. Me refiero a la importante movida cultural que se desarrolla a pesar de todo. Casi sin dinero en los bolsillos, pero con entusiasmo y espíritu crítico, los argentinos podemos asistir a eventos culturales de primer nivel que nos permiten comprobar que todavía existen resquicios por donde huir”.

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