Eduardo Pla: El hombre de las dos mil caras

Texto de Sergio Varela / Fotos de Félix Busso

Descubrió su amor por el arte mientras miraba una obra de títeres en Tandil. Hizo cine, teatro, radio y televisión. También trabajó como escritor. Hoy sus esferas plásticas gigantes recorren las más destacadas muestras de arte y se exponen en lugares públicos. A continuación, el diario íntimo de un outsider apto para todo público.

UNO

Había una bienal de arte sacro, justo en ese momento era el jubileo 2000 y se me ocurrió crear imágenes a través de un mosaico digital en el que podía plasmar toda la historia del personaje en el cuadro. Entonces la idea de esta serie de retratos de mitos a través de un patchwork de fotos era la posibilidad de ver la historia de una persona en una imagen completa. Empecé por Jesucristo. Lo llevé a la Bienal y la gente que recibía las obras, que eran todos chicos jóvenes, decían "ay, qué bueno, por fin algo distinto". Pero después el jurado ni lo seleccionó para mostrarlo. No solo no lo premiaron, sino que ni se atrevieron a mostrarlo. Pensé "qué boluda la Iglesia Católica en este país", porque yo lo que estaba haciendo era un homenaje. Pero estoy contento, porque gracias a eso el año pasado en casa FOA, en Santa Catalina de Siena, hice dos murales de Santa Catalina que están ahí hace un año. Eso es lo que más me gusta, que la gente pueda ver las obras sin necesidad de ir a un museo o a una galería.

DOS

Siempre me interesaron los mitos argentinos. Me fascinaba Evita, porque es un personaje muy contradictorio: era la abanderada de los pobres y se vestía con lo más caro que había, además de ser un personaje con mucho glamour. Cuando era adolescente no me gustaba, me parecía un personaje nefasto, pero después viendo las fotos le descubrí su ángel y me empezó a gustar. Así hice cuadros con Evita, con Gardel. Cuando era joven no me gustaba el tango, y Gardel me parecía una momia. Pero después también le descubrí su ángel. El Che, en cambio, es el único que me gustó desde la adolescencia, pero siempre se busca la imagen del Che con el habano, la estrella, la imagen Korda: el triunfador. Yo busqué una imagen de él donde sí tiene la estrella y la gorra, pero además tiene una cara de felicidad y de satisfacción de una persona que está haciendo algo por un ideal y...no es un hijo de puta, es eso, y lo hace lo mejor que puede.

TRES

Empecé con los títeres. Fue en Tandil, era muy chico y estaba de vacaciones en el hotel y había unos titiriteros y me volví loco por los títeres. Más tarde la gran pasión que tuve fue el cine. Vengo de ese palo, del video y del cine. En la adolescencia me puse a estudiar en un colegio de electrónica porque mi padre tenía una fábrica y a mí me fascinaba la electrónica. Mis juguetes de chico eran los amplificadores y los televisores, los rompía y volvía a tratar de armarlos. Me encantaba, me hacía naves espaciales con las piezas que siempre sobraban.

Fui a un colegio técnico y me echaron. Me echaron porque hacía quilombo, me aburría. Después pasé al nacional y cuando terminé empecé a estudiar arquitectura. Todo tiene que ver con la cultura de la imagen. Hay gente que puede pensar que mi formación es absurda: arquitectura, electrónica, cine, teatro, programas de radio, televisión, escribí poesía, trabajé en un diario; pero todo tiene que ver con la imagen, aunque no sea lo tradicional en la Argentina. No se entiende mucho, pero es muy coherente. Ahora empiezan a entender que esta técnica del mosaico tiene que ver con el mosaico de escuelas que tuve. Tuvieron que pasar veinte años, eso sí. Pero tengo training contra la incomprensión, porque me pasó en todo el mundo. Tuve que ganar premios en New York para que me aceptaran en Italia.

SI QUERES LEER MAS SOBRE LA TRAYECTORIA DE ESTE ARTISTA PLASTICO, BUSCA LA NOTA COMPLETA EN LA SECCION EGOTRIP DEL NUMERO DE DICIEMBRE DE EL PLANETA URBANO.