Texto de Sergio Varela / Fotos de Félix
Busso
Descubrió su amor por el arte
mientras miraba una obra de títeres
en Tandil. Hizo cine, teatro, radio
y televisión. También
trabajó como escritor. Hoy
sus esferas plásticas gigantes
recorren las más destacadas
muestras de arte y se exponen en lugares
públicos. A continuación,
el diario íntimo de un outsider
apto para todo público.
UNO
Había una bienal de arte sacro,
justo en ese momento era el jubileo
2000 y se me ocurrió crear
imágenes a través de
un mosaico digital en el que podía
plasmar toda la historia del personaje
en el cuadro. Entonces la idea de
esta serie de retratos de mitos a
través de un patchwork de fotos
era la posibilidad de ver la historia
de una persona en una imagen completa.
Empecé por Jesucristo. Lo llevé
a la Bienal y la gente que recibía
las obras, que eran todos chicos jóvenes,
decían "ay, qué
bueno, por fin algo distinto".
Pero después el jurado ni lo
seleccionó para mostrarlo.
No solo no lo premiaron, sino que
ni se atrevieron a mostrarlo. Pensé
"qué boluda la Iglesia
Católica en este país",
porque yo lo que estaba haciendo era
un homenaje. Pero estoy contento,
porque gracias a eso el año
pasado en casa FOA, en Santa Catalina
de Siena, hice dos murales de Santa
Catalina que están ahí
hace un año. Eso es lo que
más me gusta, que la gente
pueda ver las obras sin necesidad
de ir a un museo o a una galería.
DOS
Siempre me interesaron los mitos
argentinos. Me fascinaba Evita, porque
es un personaje muy contradictorio:
era la abanderada de los pobres y
se vestía con lo más
caro que había, además
de ser un personaje con mucho glamour.
Cuando era adolescente no me gustaba,
me parecía un personaje nefasto,
pero después viendo las fotos
le descubrí su ángel
y me empezó a gustar. Así
hice cuadros con Evita, con Gardel.
Cuando era joven no me gustaba el
tango, y Gardel me parecía
una momia. Pero después también
le descubrí su ángel.
El Che, en cambio, es el único
que me gustó desde la adolescencia,
pero siempre se busca la imagen del
Che con el habano, la estrella, la
imagen Korda: el triunfador. Yo busqué
una imagen de él donde sí
tiene la estrella y la gorra, pero
además tiene una cara de felicidad
y de satisfacción de una persona
que está haciendo algo por
un ideal y...no es un hijo de puta,
es eso, y lo hace lo mejor que puede.
TRES
Empecé con los títeres.
Fue en Tandil, era muy chico y estaba
de vacaciones en el hotel y había
unos titiriteros y me volví
loco por los títeres. Más
tarde la gran pasión que tuve
fue el cine. Vengo de ese palo, del
video y del cine. En la adolescencia
me puse a estudiar en un colegio de
electrónica porque mi padre
tenía una fábrica y
a mí me fascinaba la electrónica.
Mis juguetes de chico eran los amplificadores
y los televisores, los rompía
y volvía a tratar de armarlos.
Me encantaba, me hacía naves
espaciales con las piezas que siempre
sobraban.
Fui a un colegio técnico y
me echaron. Me echaron porque hacía
quilombo, me aburría. Después
pasé al nacional y cuando terminé
empecé a estudiar arquitectura.
Todo tiene que ver con la cultura
de la imagen. Hay gente que puede
pensar que mi formación es
absurda: arquitectura, electrónica,
cine, teatro, programas de radio,
televisión, escribí
poesía, trabajé en un
diario; pero todo tiene que ver con
la imagen, aunque no sea lo tradicional
en la Argentina. No se entiende mucho,
pero es muy coherente. Ahora empiezan
a entender que esta técnica
del mosaico tiene que ver con el mosaico
de escuelas que tuve. Tuvieron que
pasar veinte años, eso sí.
Pero tengo training contra la incomprensión,
porque me pasó en todo el mundo.
Tuve que ganar premios en New York
para que me aceptaran en Italia.
SI QUERES LEER MAS SOBRE LA TRAYECTORIA
DE ESTE ARTISTA PLASTICO, BUSCA LA
NOTA COMPLETA EN LA SECCION EGOTRIP
DEL NUMERO DE DICIEMBRE DE EL PLANETA
URBANO.
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