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Porteño nacido hace 48 años,
la formación artística
de Pablo Temes incluye un paso de
3 años por la carrera de arquitectura
en la UBA, antes de ingresar a la
Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano
Pueyrredón para volcarse plenamente
a la plástica. De allí
egresó como Profesor Nacional
de Dibujo, Pintura y Fundamentos Visuales
y comenzó a exponer en diversos
salones y concursos. Inspirado por
la cultura mesoamericana, la pintura
occidental de los grandes maestros
europeos y diversas tendencias del
arte norteamericano, Temes sin embargo
cultiva la tradición pictórica
local tomando como motivos recurrentes
escenas cotidianas, tanto del paisaje
urbano como de su entorno íntimo.
Su temática no merece una explicación
racional, ya que proviene de la combinación
de sensaciones y emociones que la
misma realidad objetiva le propone
a partir de la experiencia y de numerosos
viajes.
Como una poesía casi melancólica,
sus urbanos relatos visuales denotan
una soledad relacionada con ciertos
rincones internos del artista. Rincones
que en algunas obras lo llevan a exteriorizar
crítica y opinión, como
en Riesgo país, un alegato
a nuestra realidad donde un vagón
de subte alberga personajes marginados
como parte de una denuncia del deterioro
que los valores éticos han
sufrido a escala nacional. “Mi
herramienta es el ojo y todo lo que
pasa por las artes visuales me resulta
atractivo para desarrollar”.
Esa visión explica la otra
realidad de Temes, que ha ido conformando
-desde hace años- una experimentada
carrera como diseñador gráfico,
que incluye su paso por agencias de
publicidad y editoriales, rubro en
el que se desempeña actualmente
como director de arte a cargo de proyectar
y diseñar distintas revistas.
Su relación con la gráfica
lo llevó a volcar su arte en
la realización de innumerables
ilustraciones para algunos de los
diarios y de las revistas más
importantes del país. Tal como
diría Raúl Santana,
Temes “pertenece a esa clase
de artistas que, sin desvíos,
ahondan cada vez más los presupuestos
iniciales de su arte, aquellas primeras
intuiciones que siguen obsesionando
su quehacer”.
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