Reportaje irreverente
Jazmín Chebar
Por Julia Devotto

Instruida en Nueva York, donde se inició laboralmente atendiendo el teléfono en Valentino y colaborando en la línea de jeans de Donna Karan, pertenece a la generación que desató el boom de los nuevos diseñadores argentinos. A poco de ser mamá, y con 5 locales de su marca para proveer, conversamos con ella de estilo, tradición y sensualidad.

Jazmín, casi como su nombre lo sugiere, tiene un tono de voz muy dulce que acompaña con gestos relajados y una mirada que deja entrever un carácter fuerte. El modelo de mujer contemporánea que representa -caracterizado por el éxito en compatibilizar las responsabilidades laborales con la vida personal- fue el principal motivo que nos llevó a elegirla. Luego de la agitada semana del Buenos Aires Fashion, donde su desfile fue uno de los más concurridos y aplaudidos, nos dimos cita para darle contenido a este “ reportaje irreverente” .

-¿Qué es para vos el estilo?

El estilo es lo que define cómo es una persona, tiene que ver con lo que se ve, pero también con una cuestión interior que se expresa en el exterior. Hay personas que pueden ponerse cualquier cosa y conservan su estilo porque tienen uno que trasciende lo estético, que responde a una cierta identidad. Esa es la gente que de verdad tiene estilo.

-¿Cómo definirías tu estilo?

-Mi estilo personal es muy ecléctico. En cuanto a mis diseños, siempre pienso en vestir a mujeres distintas con estilos diferentes. Justamente porque cada uno tiene su impronta personal. Lo que trato de darles a mis prendas es un toque de humor y de gracia, para que parezcan más atractivas y divertidas a quienes las usan. En cuanto al estilo de las gráficas, al principio hacíamos todas las campañas con amigas. Después elegí a Dolores (Fonzi) porque no tiene un estilo que se pueda definir dentro de un contexto, es “ella” más allá de todo, y eso fue lo que me atrajo. Con Celeste (Cid) pasa lo mismo, es como que no se disfrazan de nada y, aunque lo hagan, tienen un estilo propio muy fuerte.

 -¿Qué cosas hacés para salir de lo cotidiano?

-De todo un poco, desde cocinarle algo rico a mi marido -cuando estoy inspirada- o largar todo y salir con mi abuela… no es nada en particular. Simplemente pienso que, de vez en cuando, me gusta hacer cosas que me hagan sentir bien, ¡me encanta malcriarme! Cuando uno trabaja mucho se olvida de cosas que realmente son importantes, pero yo trato de no perder esa perspectiva. No es que estoy bien en el trabajo y ya está, o estoy bien en otro ámbito y también, ¿entendés? Por eso necesito tomarme recreos para poder balancear y tener un poquito de todo.

 -¿Qué lugar ocupa en tu vida la posibilidad de romper con lo tradicional?

-En algunas cosas rompo con lo tradicional porque no estoy de acuerdo, y en otros casos conservo las estructuras. Por ejemplo, me quería casar de blanco, y no me daba para nada lo mismo no casarme... También hice cosas con las que rompí un poco con las raíces argentinas. Por ejemplo, me fui a vivir sola fuera del país cuando era muy chica (a los 18 se fue a estudiar diseño de indumentaria a la Parsons School of Design de Nueva York). Creo que mi vida es como un mix: hay cosas tradicionales que me encantan y otras que me parecen un bajón. Cuando rompo es a partir de eso, y cuando no lo hago es porque me siento bien, por más que suene antiguo.

SI QUERÉS CONOCER A JAZMÍN CHEBAR TE INVITAMOS A LEER LA NOTA COMPLETA EN EL NÚMERO DE ABRIL DE EL PLANETA URBANO