Homenaje: Juan Castro

Un personaje muy urbano

Luego de la sorpresiva desaparición de nuestro colega Juan Castro, decidimos publicar las intensas y profundas declaraciones de cuando abrió su corazón en las páginas de esta revista. Una manera de inmortalizar los pensamientos de una persona que se esforzó por abrazar la vida hasta el último minuto.

Hace dos años y medio, en la edición Nº 45 de E.P.U. (agosto de 2001), partimos de la famosa frase “Adiós a la vaca atada” para ahondar sobre la nueva realidad a la que nos enfrentábamos los argentinos. Uno de los personajes que entrevistamos fue Juan Castro, que a partir de ese instante decidió hacer pública una realidad que compartiría con todos hasta último momento:

 -¿Cómo te adaptás a vivir sin la vaca atada?

-Generando otros ingresos, poniéndome práctico, estando despierto, buscando el billete. Ahora hay un montón de tipos que pueden hacer lo mismo que vos por mucha menos plata, entonces tenés que estar vendiéndote constantemente, ser amigo de las secretarias de los capos, caerle bien a todo el mundo…

-¿Qué situaciones puntuales cambiaron en la vida de los argentinos ahora que no tenemos la vaca atada?

-Que todo el mundo está con cara de culo. Yo he viajado muchísimo, ahora si se me antoja viajar no puedo. Las salidas son compartidas y se agudiza el ingenio. Hasta llegué a pensar que si no me sale el programa de tele ofrezco mi cuerpo por Marcelo T. de Alvear, a las 12 de la noche, y 30 manguitos saco seguro. Aparte tengo un hermano gemelo y puedo decir que soy él.

 -¿Te molesta que Fernando Peña hable de tu sexualidad?

-Es un desagradable. Hemos ido a cenar juntos varias veces y le he contado cosas de confianza pensando que era un amigo. En su obra de teatro empezó a hablar de los putos, me nombra, habla de mí en la radio. Creo que termina convirtiéndose en lo que él critica, porque no hay nada más facho que hablar de la vida de los demás.

 -¿Sentís que te mandó al frente?

-Me importa un pito, no me voy a hacer ahora el santo, jamás fui un chico “mamá, te presento a mi novia”. No sé si no se quedó caliente conmigo…¡qué asco! Aparte quiero aclarar que se equivoca cuando dice que soy puto, porque yo no soy puto; soy re-puto.

 -¿Le tenés miedo a la vejez?

-No, si Cher pudo, si Nacha pudo, yo puedo. Me imagino un viejo piola, trabajando, tal vez dirigiendo películas en vez de hacer tele.

 -¿No te asusta caer en el estereotipo de gay mayor decadente?

-Eso depende de lo que uno construya de su vida. Obviamente que uno de los mayores temores que puede llegar a tener un gay es la vejez solitaria de tía solterona pasando la aspiradora en su casa. Depende de lo que uno haga, si seguís saltando de cama en cama…

LA ENTREVISTA COMPLETA ENCONTRALA EN EL NÚMERO DE ABRIL DE EL PLANETA URBANO