Mariana Arias

Una chica superpoderosa

Por Lucrecia Alvarez / Fotógrafo: Claudio Divella

No le alcanzó con ser una modelo top y estudió teatro; protagonizó No te mueras sin decirme a dónde vas. Se subió a las tablas, se bajó y empezó a conducir. Estudió periodismo y hoy está al frente de Dímelo tú los sábados por la noche.

 -Mariana, ¿cómo te sentís conduciendo?

-Bien, me gusta mucho. Es interesante analizar los momentos cruciales en la vida de las personas y cómo hacen esos giros que son cambios fundamentales. Por ejemplo, el primer programa fue con Estela de Carlotto, y fuimos viendo qué le pasó después de la muerte de su hijo, después de ese dolor inmenso. Y es maravilloso ver que trabajó y luchó para que otras vidas sean respetadas, para comunicar derechos humanos. Ella convirtió el dolor en una lucha para todos. Pero no siempre tiene que ser así, a veces tomamos personajes o personas que hacen cambios internos que también son para construir, pero desde un lugar más íntimo. Y yo me estoy sintiendo muy cómoda transmitiendo los valores de estas personas elegidas para conversar.

-Apuesto a que también participás en la producción.

-Sí, trato de estar un poquito en todos lados, ¿por qué lo decís?

-Se nota al verte haciendo fotos, por ejemplo...

-Lo que pasa es que trabajé muchos años como modelo. Después fui incursionando en otras áreas, estudié teatro siete años, un año de periodismo e hice muchos trabajos con la voz. Ahora todo eso me sirve mucho para comunicar.

- ¿Cuándo apareció esa necesidad casi compulsiva de expresarte?

-Cuando nació Paloma. No sé bien qué pasó, pero ahí me empecé a plantear que quería hacer otra cosa.

-¿Pensás que se relaciona con los cambios en el cuerpo?

-A lo mejor tuvo algo que ver el cuerpo... A lo mejor tuvo algo que ver... Pero me parece que también hubo algo interno. Tener un hijo es muy... es crucial. Es un momento de mucho cambio, donde uno toma conciencia de cosas reales; de que tiene que cuidar a un bebé; que tiene que transmitirle cosas y educarlo... Es una gran responsabilidad y no tomás mucha conciencia hasta que lo tenés. Y ahí empecé como con esa curiosidad y enseguida apareció No te mueras sin decirme a dónde vas y se murió mi papá. Fue muy fuerte eso; un quiebre grande. Me metí en un mundo totalmente desconocido, me asusté y me metí para adentro después. Me dio terror porque sentía que no sabía nada de actuación, entonces empecé a estudiar. Estudié, estudié, estudié...

-¿Te asustó la crítica?

-No, las críticas fueron diversas: había algunas buenas y otras malas. Igual era un personaje difícil también, porque era un alma que no se había reencarnado. Entonces tenía que ver con algo etéreo, pero me gusta verme en algunas escenas. La película en general me gusta. Siempre que la veo me divierto mucho y fue una experiencia muy movilizadora. Pero lo del miedo fue algo mío, de hecho no acepté más ofertas para actuar y me puse a estudiar con Julio Chávez tres años. Después vino Muñeca brava , con Natalia Oreiro; hice un par de obras de teatro y una serie que se llamó Casablanca, que no salió al aire.

PARA SABER MÁS SOBRE MARIANA, BUSCÁ LA ENTREVISTA COMPLETA EN EL PLANETA URBANO DE JUNIO.