Ego Trip: Horace Lannes


Diseñadora y creadora del exitoso local palermitano Salsipuedes, Mariana Szwarc es una incansable emprendedora que, además de soñar con varios proyectos, no para hasta hacerlos realidad.

Por María del Mar Fernández / Fotógrafa: Verónica Casetta

Había una vez una chica llamada Mariana que vivía en una casa de cuentos, rodeada de objetos extraños, colores estridentes, peluches, pieles, muñequitos y onda, mucha onda. La misma onda que parece haber convertido mágicamente en estilo. Luego de mostrarnos su departamento como un torbellino, alegre y sonriente, comenzamos a repasar su ascendente carrera.

“Siempre fantaseaba con abrir un local porque me gustaba el hecho de estar en contacto con la gente. Al principio no tenía la plata y tampoco me animaba a hacer toda una colección de ropa para empezar. Hasta que se me ocurrió empezar con un espacio multimarca, como una especie de perchero sacado de una revista o el de una productora de moda que tiene lo mejor de lo mejor, con cosas que no tiene nadie”, cuenta Mariana.

Para el mercado local la idea era súper novedosa. Mar, como la llaman sus amigos, resultó ser una visionaria, una chica que con muchas ideas, ganas, voluntad y un poco de dinero prestado logró cumplir uno de sus sueños. “En algún punto intuí que esto iba a funcionar, después vino una explosión que parece no tener límites”.

En el año 2000, cuando el barrio de Palermo Viejo “no era el shopping al aire libre que es hoy” y pocos apostaban por la zona, nació Salsipuedes. El éxito fue inmediato. La calidad atrajo gente, una clienta trajo a otra, hasta que el espacio les quedó chico y nació Salsipuedes-Condimentos. El aderezo justo para complementar la parte de indumentaria con accesorios. “El hermano menor”, como lo llama ella.

ESTA MÁGICA DISEÑADORA TIENE MAS COSAS PARA CONTAR, ENCONTRALAS EN EL PLANETA URBANO DE SEPTIEMBRE.