Vulnerable Criatura


24 años, un metro y medio de estatura, 14 años de carrera, 45 kilos de peso y 38 películas son algunas de las cifras con las que Christina Ricci intenta abrirse paso desde que la industria cinematográfica estadounidense la puso a su servicio. Bajita, regordeta y depresiva, esta chica debe tener mucho talento.

Autora: Agustina Fernandez

“Me tranquilicé cuando la conocí a Christina”, afirma Elizabeth Wurtzel, la autora del libro Prozac Nation , besteller autobiográfico sobre la trágica vida de una joven que busca calmar sus penas con el conocido antidepresivo Prozac. “Cualquier actor puede actuar una enfermedad mental, Angelina Jolie ha construido su carrera haciendo esto, pero la inteligencia no se puede actuar. Estaba muy preocupada por la actriz que me iba a representar, porque yo soy inteligente. Respiré cuando supe que era Christina”.

Protagonista y coproductora de este film estrenado hace ya tres años en los Estados Unidos, Ricci se lo tomó en serio, como parece hacerlo con todo. Solo cuatro de los muchos días que duró la filmación no lloró o hizo una crisis nerviosa. “Es solo una película”, le decían sus compañeros. Pero para ella era algo más: su historia. Entonces surge la duda... ¿Wurtzel estaba tranquila por la inteligencia de Christina o porque había encontrado a esa actriz tan depresiva como ella que estaba buscando?

El 12 de febrero de 1980, fruto del amor que hasta entonces se tenían Ralph y Sara Ricci, nació Christina, la cuarta de tres hermanos. Su vida en Santa Monica, California, no difería mucho de la de cualquier otra chica de su edad y clase social, pero todo cambió cuando la familia se fue a vivir a New York, justo después de una actuación de Ricci en el colegio. Allí fue descubierta por un crítico y comenzó la fama ¿o el calvario? De cualquier forma Poopsie, como le decía su madre, se encaminaba a ser una niña prodigio.

Haciendo caso solo a su natural talento, Christina hizo de hermanita menor de Winona Ryder y de hija de Cher en Sirenas (1990), de la temible Merlina en Los Locos Addams (1991) y de amiga de un inofensivo fantasmita en Casper (1995), entre varios otros personajes que signaron su estilo: provocador y rebelde desde sus comienzos. Sus particulares facciones nunca respondieron al modelo de belleza femenino impuesto en el cine hollywoodense. “De chiquita me veía como un horrible alien. No era ni alegre ni linda”, decía durante su adolescencia.

Christina pudo ser Lolita en Lolita , Batichica en Batman y Robin , Julieta en Romeo y Julieta , Rose en Titanic o Claudia en Entrevista con el Vampiro , pero no quiso. ¿No le gusta ser la chica linda? Entonces... ¿cómo explica ser la actual cara de Louis Vuitton? La relación de Ricci con su imagen empezó mal y empeoró, hasta que -luego de varios años de terapia- parece haber encontrado la paz.

Su transición al mundo adulto no fue tarea fácil y navegó largo rato por las inhóspitas aguas de la crisis adolescente. A los 14 años, fruto del malestar interior que sufría y obviamente por la presión a la que toda su vida se vio sometida, Christina cayó en la anorexia, enfermedad nada casual para su tipo de personalidad. “Estaba tratando de deshacerme de mis pechos. Todas las chicas de mi edad querían tenerlos, pero yo los odiaba. Además tenía que disimularlos, porque todos los papeles que representaba en esa época eran de nenas. Lo aprendí todo mirando una película sobre anorexia en el canal Lifetime . Eso fue lo que me enseñó lo que debía hacer”, recuerda Ricci.

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