Eugenia Tobal


Esencialmente bella

Desde hace diez años construye su trayectoria como una lenta carrera de postas, pero está convencida de que es el camino más largo el que finalmente perdura. Simple, ingenua y un poco obsesiva, su belleza exterior salta a la vista, pero ella aspira a mucho más.

Por Juan Cocco / Fotografía: Pérez-Cummins

Eugenia Tobal -la cara blanca, el cabello rubio- mira a los ojos cuando habla y escucha. Todo el tiempo. Cada palabra que pronuncia -la boca enorme, los ojos verdes- es un avance más hacia donde quiere llegar.

Al igual que hace diez años, cuando debutó en la pantalla chica, está convencida de que el camino más largo es el que perdura, aunque a veces se torne moroso y empinado. “Comencé diciendo dos palabras, luego tres, luego cuatro”, cuenta pausadamente esta sagitariana de 28 años que se alegra de ser tan “simple y transparente” como cuando era una niña y leía El Principito .

Actuar la hizo “feliz”, pero conseguir su primer trabajo no fue fácil. “Me dijeron que no mil veces antes de empezar”, revela Eugenia y afirma que dio sus primeros pasos como en una carrera de postas: “Llevando el curriculum desde mi mano hacia la mano de cualquier productor que se me cruzaba en el camino”.

Así, en 1994 participó con otras 200 personas de un casting para Montaña rusa , en Canal 13. Todavía recuerda la escena, que se convirtió en un cliché de la tira protagonizada por Nancy Dupláa y Gastón Pauls: “Tengo la imagen en la cabeza. Un teléfono sobre una mesa y una discusión”, evoca sonriente.

Aunque no fue seleccionada para ningún personaje principal, no se decepcionó. Más tarde la llamaron para un rol secundario. “Y luego apareció otra cosita y otra cosita y otra cosita”, repite mientras despliega las manos en el aire.

De ese modo llegó Alas , en 1998 -protagonizada por Paola Krum y Gustavo Bermúdez-, donde comenzó con “un personaje muy chiquitito (Cristina) que terminó con una importancia significativa”. Luego vinieron Trillizos , Gasoleros , Primicias , Ilusiones , Malandras , El sodero de mi vida , 099 Central , y actualmente Padre Coraje y No sos vos, soy yo , una película dirigida por Juan Taratuto y protagonizada por Ceci lia Dopazo, Soledad Villamil y Diego Peretti, que se estrenará el 28 de octubre.

-¿Qué subsiste de esa chica que nació en Ramos Mejía y pasó del barrio a la pantalla grande?

-Está igual, con más experiencia… porque los años te dan eso. La simpleza, la transparencia y la ingenuidad que tenía cuando era más chica la sigo teniendo ahora, gracias a Dios. Trato de mantener ese equilibrio entre la realidad y la ficción. Al conectarme con los afectos, con la familia, con la cosa más cotidiana, con la cosa más terrenal, mantengo un equilibrio emocional. Trato de mantener los pies sobre la tierra, mis raíces, mis cables a tierra que son mis papás, mis hermanos, mis amigos, mi barrio... No creerse que todo lo que la profesión te da es cierto me parece que es la clave para entender de qué se trata esto.

-¿Tener un perfil bajo es la solución?

-Me da mucha más tranquilidad. Me deja vivir más relajada. Elegí el camino más largo. Soy una convencida de que la profesión es muy larga. Quiero llegar al final. ¿Para qué quemar etapas, quemar momentos? Lo mismo me pasó cuando era chica, nunca quemé etapas, siempre fui ordenada: no empecé a salir a los 13, como todas, y tuve mi primer novio tarde. Eso me hizo entender que la vida tiene sus momentos. Para mí es fundamental que me conozcan por mi trabajo, no con quién duermo y con quién no. De la puerta para adentro es mi vida y no me interesa que la conozcan. Sí me interesa que la gente sepa quién soy por lo que hago, por lo que brindo, porque lo hago con todo mi amor. Cuando uno hace las cosas con convicción y con amor y con el alma, las cosas salen. Y las cosas que tienen un proceso son las que perduran. Yo soy muy perseverante, soy como muy luchadora en lo que quiero. No paro hasta que llego.

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