Pablo Trapero


Señor Matanza

Uno de los proclamados “líderes” del “nuevo cine nacional” nos cuenta por qué reniega de ese tipo de rótulos marcando una línea divisoria entre los que hacen cine y los que lo piensan. Al frente de su productora Matanza Cine y a punto de estrenar su tercera película en la que nuevamente hace actuar a su abuela, nos habla de su paso de chico del conurbano a director estrella del cine local.

Por Constanza Guariglia / Fotógrafa: Soledad Rubio

En una zona de Palermo que aún se resiste a la invasión cool se encuentra Matanza Cine, la productora de Pablo Trapero. Lo primero que se ve al entrar es un gran afiche de Mundo grúa , aquella opera prima que fue el origen de todo, quizás, hasta del mismo Trapero.

Solo tenía veintiocho años cuando ganó el premio al mejor director en la primera emisión del BAFICI ( Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) y su creación apenas contaba con un par de horas de vida fuera del laboratorio.

Junto con Caetano y Stagnaro -los realizadores de Pizza, birra, faso- y Martín Rejtman -de Silvia Prieto-, se convirtieron en las cabezas de lo que pasó a denominarse, una vez más y como en la década del ‘60, el Nuevo Cine Argentino. Pero él reniega de los rótulos y de las definiciones. Cosas que, dice, “quedan bien en un titular, pero no significan nada”. Tampoco le gusta hablar de géneros ni está de acuerdo cuando le dicen que Mundo grúa o El bonaerense son películas realistas; o que Familia rodante , su última realización que cuenta el viaje de toda una familia a Misiones, es una road movie. Es como si marcara una línea divisoria entre los que hacen cine y los que piensan sobre el cine .

-¿Cómo fue filmar Familia rodante ?

-Fue un lío. Recorrimos más de 1.200 Km entre Buenos Aires y Misiones con todo el equipo de filmación, los actores y los acompañantes de los menores, más una enfermera... Y creo que hubiera sido conveniente llevar una acompañante terapéutica... (risas). Mucho tiempo de filmación con situaciones difíciles. Mucho tiempo en la ruta. En verano, con cuarenta grados de calor. La verdad, producir esta historia, que es simplemente la historia de una familia, fue mucho esfuerzo. Pero aunque tuvo las complicaciones de una road movie, no intenta deliberadamente serlo. Es el retrato de una familia y su evolución interna. De cómo las relaciones empiezan a cambiar a medida que el viaje avanza. Por eso mismo también elegí ir hacia el litoral, porque cambia mucho a medida que se sube hacia el norte. Además era un desafío mucho mayor que el contar a una familia en su casa. Este viaje un poco delirante, en el que se embarcan cuatro generaciones encabezadas por la abuela, permite que muchos de los conflictos se desaten en forma más fluida que en la vida cotidiana.

-¿Por qué decidiste contar esta historia, más costumbrista, cuando antes te inclinabas más por historias de realismo social?

-Este fue el primer guión que escribí. Es anterior a Mundo grúa . Y aunque me interesa que mis películas puedan tener contenidos sociales, no es el punto de partida. Nunca decidí armar una película “social”. Creo que fue más la definición que le dieron. Aunque el tema del desempleo en una, y el de la policía en la otra son protagonistas, a mí me interesa construir historias de ficción. No me propongo armar un drama o una comedia o una road movie. Tampoco me parece que Familia rodante sea una comedia. No porque no haya humor. Pero también el humor lo podés encontrar en las otras dos.

-Tu abuela, Graciana Chironi, primero fue la madre del Rulo en Mundo grúa , luego la del Zapa en El bonaerense , y ahora es la protagonista de Familia rodante. Parece que es tu actriz fetiche. ¿Cómo comenzó esa relación?

-En el año ´95 hice un corto que se llama Negocios , una historia que cuenta un día en el negocio de repuestos de mi viejo. Actuó toda mi familia y mi abuela hizo un trabajo muy chiquito que me flasheó. Ahí escribí Familia rodante , para ella. Pero nunca pude financiarlo, hasta ahora. También porque me gusta pasar tiempo con ella, y si no es con este tipo de excusas nos vemos muy poco. El hecho de estar en un rodaje nos obliga a compartir tiempo y experiencias que de otra forma son imposibles. Aparte, porque tratar de explicarle a mi abuela cómo es el mundo del cine y lo que yo hago, era en vano. En cambio así, lo compartimos.

 

CONOCÉ MÁS ACERCA DE TRAPERO Y SU FAMILIA RODANTE EN EL PLANETA URBANO DE OCTUBRE