| Buena Vida Delivery ¿Cuándo fue la última vez que se preocuparon por los personajes de un film al extremo de intentar llegar al otro lado de la pantalla para tratar de darles una mano? La galardonada opera prima de Leo Di Cesare logra mantener el prestigio del cine nacional por medio de una atrapante historia del neorrealismo argentino.
Por Leo Paolini Somers / Fotógrafo: Sebastián Casartelli
Transitamos un momento de publicaciones casi instantáneas en que son muchos los que intentan ser autores, sin embargo hay muy pocos guionistas que pueden contar una buena historia. ¿Cuándo fue la última vez que lograron abstraerse totalmente de sus cotidianidades viendo un film? Buena Vida Delivery, la premiada película de Leo Di Cesare, genera una gran empatía -casi podría decirse una catarsis- con sus personajes, así como la abstracción necesaria para dejarse llevar por la trama del largometraje durante los 90 minutos que dura su proyección.
Antes de ganar en el 19 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, se adjudicó el primer premio del concurso de guiones: "Primer y Segundo Largometraje" organizado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, y fue seleccionada entre 167 proyectos.
El film muestra la historia de dos jóvenes enamorados que inician la convivencia, pero sufren radicales cambios en sus vidas cuando la familia de ella se muda al hogar de él. Como “ ocupas” que piden permiso, los familiares de Pato llegan desde una ciudad del interior y se alojan, supuestamente por una noche, en la casa de Hernán; pero los días van pasando y los sigilosos invasores no se van más. La modesta odisea de Hernán consiste en sacar a los extraños de su hogar.
El guionista y director del film, Leonardo Di Cesare, está un poco más cómodo dando entrevistas en comparación con la avalancha de notas que tuvo que resistir luego de haber ganado el mayor premio en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en febrero de 2004: Astor de Oro a la mejor película y el premio a mejor guión. Claro que conserva su humildad y todavía le pesa bastante el bien merecido rótulo de “nuevo talentoso joven director del cine nacional”. Respecto de las dificultades financieras para terminar la película ganadora, Leo Di Cesare comenta: “Recibimos la primera cuota del INCAA y comenzamos la preproducción en septiembre de 2001. Como la segunda cuota no llegaba, tuvimos que suspender el proyecto. Decidimos retomar en una fecha que nos parecía buena, noviembre de 2001. Unos días después el INCAA se quedó sin director y por el país pasaron cinco presidentes. Después de la gran crisis de diciembre retomamos las actividades en el mes de marzo. Se presentó otro inconveniente: el dinero estaba en el banco y no había manera de sacarlo. Tuvimos que parar nuevamente. Al final pudimos retirar los menguados fondos que quedaban y lo rodamos”.
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