| Por PoLee / Fotografía: Pérez - Cummins
Este mes el Club 69 y su inestable compañía de actores y performers encargados de alegrar el ritual de cada jueves celebran 6 años de existencia. Para anticipar los festejos compartimos una noche de producción espacial concebida para este “Planeta” con uno de sus creadores. Señoras y señores, ¡el show va a comenzar!
Son las 9 de la noche de un jueves y a apenas tres cuadras de la revista un fugaz espectáculo nocturno se comienza a gestar. Pedro Segni, actor y productor de 39 años, me recibe en la puerta del Club. Su rostro afilado -mezcla de Sean Penn con Robert De Niro- lo ha llevado a interpretar el papel de malo en series como Tumberos, Franco Buenaventura y Sol Negro. “¡Es mejor que hacer del amigo boludo!”, me dice antes de avisarme que estos días aparece en los primeros capítulos de El Deseo.
Mientras nos dirigimos al backstage Pedro ejercita su memoria. “Cuando era chico me la pasaba grabando temas de la radio y me encerraba a bailar solo en el garage. Mi viejo era electrotécnico y me enseñó a armar las luces. Algo había con todo esto desde entonces”. Entre el catering, diversos elementos espaciales y unos llamativos muñecos revolotean en el camerín de los doce integrantes de la Compañía Inestable del 69. “Son todas personas muy distintas, algo fundamental para aportar diversión en la pista”, me comenta Pedro e inmediatamente me intereso por cómo hacen la selección. “A veces vienen y me hablan en la pista y otras los vamos a buscar, pero generalmente es gente que expresa su deseo de estar ahí. Y eso es lo importante, porque bailarinas profesionales o de la noche hay muchas dando vueltas, pero es otro mambo… hay que tener ganas de estar en esta película. Somos muy exigentes en cuanto al estado de los integrantes con respecto al público. Tiene que haber buena predisposición”.
Con sus trajes plateados puestos, la Compañía queda a merced de las maquilladoras. En el instante en que Pedro me invita a comer algo, en distintos puntos de la ciudad comienza una procesión. Antes de que llegue una hermosa camarera con unas tablas de sushi, le pido que me cuente cómo empezó esta historia. “En el año ‘98 veníamos con el tema del fin del mundo y la idea era festejar por cualquier cosa. Eramos un grupo de actores, actrices y productores de publicidad que hacíamos performances con el nombre La Cachimba. Después empezamos a hacer teatro de manera muy improvisada y más o menos dirigidos por mí. Se llamaba Noche guaranga. hablábamos de sexo y leíamos poemas eróticos mientras comíamos frutillas, tomábamos vino y cocinábamos postres en vivo. Para solventar las producciones empezamos a hacer fiestas en casa, pero a la tercera o cuarta había gente que ni conocía… y un poco me preocupó. Entonces Rubén Cuesta, mi socio desde entonces -y el encargado de las escenografías- empezó a trabajar en el Teatro Concert. Había que sostener la programación porque no daba guita. Como tenía equipos de sonido, luces, camarines, una barra y encima estaba cerrado de noche, no había mucho que pensar. La gente se encontraba con una cosa genuina que musicalmente fue variando del retro-funk a la electrónica. Duró dos años. Al final lo clausuraron por ruidos molestos, algo bastante previsible y lógico por la dimensión que fue tomando”. A partir de ese momento comenzaron un ciclo itinerante que recorrió varios clubs. “Una época de mucha adrenalina, pero el grupo por suerte estaba intacto y eso nos dio fuerzas para continuar hasta que dimos con Niceto. Tiene una estructura óptima para el show y un buen escenario”. El mismo que espacialmente ambientado empieza a poblarse de “cyber-clubbers”, señal de que es momento de hacer las fotos. Interrumpimos la charla para que Pedro dirija los movimientos junto con la coreógrafa. “Cada vez se improvisa menos. Hasta el tema elegido tiene que ser efectivo para que cuando hagamos el show, a las cuatro de la mañana, sirva como un disparador para que todo suba un grado más de temperatura. Es un trabajo creativo que te mantiene muy despierto: todos los jueves tenemos un estreno, aunque siempre tratamos de mantener la ilusión de la primera vez”, me desliza megáfono en mano. LEE COMPLETA LA NOTA DE CLUB 69 EN EL PLANETA URBANO DE MAYO |