LOS CIRCULOS DEL DANTE

Texto de Estanislao Cantón / Foto de Martín Pinta (h)

Este muchacho de 26 años llamado Dante Spinetta Zalazar tiene un don y lo volcó en su disco “Elevado”, su octava producción y la primera en formato solista. Durante este encuentro indaga en su galaxia musical. Y también en la personal.

¿Cuáles son, para vos, los méritos de “Elevado”?

En México salió en octubre, y acá en diciembre. Se está generando lo que yo quería que se diera. Es ese feedback de la gente que me dice con onda que le gustó. Desde músicos hasta público de toda edad. La otra vez me pasó algo que está bueno: fui a ver un órgano Farfisa italiano de los 70 que leí en un aviso en “Segundamano”. Cuando me estoy yendo el pibe me dice: “Che, escuché tu disco. Está muy bueno... me lo bajé de Internet igual”. Eso demuestra que las ventas no reflejan lo que está pasando, hay mucha más gente que lo tiene, y lo más importante de todo es que hay respeto con lo que hice. Obviamente que no se venda el disco no me ayuda mucho, pero que la gente se cope con escuchar la música es positivo. El pibe tenía una banda de reggae... le mando un abrazo.

¿Quién sería el “elevado” en el disco?

Elevado es lo que me causa a mí la música. Escuchar un disco me eleva, no me hace volar e irme a la mierda. La onda es que a la gente realmente le pase eso, le levante y le alimente el corazón. La música tiene ese poder. Eso es algo que no se tiene que perder.

Las letras son más bien oscuras, pero la música es bien caliente...

La música es bien “up”. También hay muchos temas en que escuchás un concepto: religión-sexo, un packaging digamos. Pero había días en que estaba resentido o angustiado por algo con alguna gente y lo escribía. Hay gente trucha, mucha falsedad y mentira. La verdad que uno se va dando cuenta que siempre hay que volver a las bases cuando hay grandes cambios en la vida; a mí la música nunca me abandonó.

¿Qué hay de religioso en tu vida?

Tengo apego a la simbología católica. Puedo leer en todos esos símbolos cosas simples, como la liberación mental en el que fue clavado por ser distinto. Yo me lo tomé así. Ahora tengo un hijo y no hay nada más grande que eso. ¿Qué voy a esperar? ¿Que baje un quía en mi jardín? Estaría bueno, pero la verdad es que no va a ser más importante que mi hijo. Igual hay gente que capaz que está hecha mierda y deja todo en el nombre de Dios, y eso es positivo, porque en realidad se dio cuenta de su propia vida. Hay algo que es Dios, que es la energía de la vida, y a mí me inspira y me siento protegido por eso... Es lo mismo que habla el maestro Yoda: “Use the force”. Todos somos Jedis en el fondo, solo que algunos son atraídos por el lado oscuro...

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