| Por PoLee / Fotografías: AM Only y Nicolás Bovio
Nacido hace 36 años en Chicago como Curtis A. Jones, este reconocido DJ y productor es uno de los grandes exponentes for export que la ciudad mentora del house supo concebir. A pesar de que estudió para convertirse en ingeniero químico en la prestigiosa Universidad de Berkeley, California, en 1991 regresó a Chicago -también cuna de otras recientes visitas “pinchadiscos” como Derrick Carter y DJ Colette- para dedicarse a la música. Desde entonces lleva editados tres álbumes y una gran cantidad de singles que han logrado amplia difusión.
Durante nuestra charla, antes de presentarse en la fiesta que Heineken organizó en Mint y para la cual la agencia local de DJs Glamsite lo contactó especialmente (¿será que este vegetariano “Terciopelo Verde” también piensa en ese color?), su recurrente risa demoníaca anticipa cada respuesta.
La primera surge de la inquietud por cómo vive su experiencia en la cabina después de 13 años de poner discos: “Para mí es una cosa espiritual. Creo que todos tenemos cosas para preocuparnos en la cabeza, entonces ¿por qué no escuchar algo que te saque de ahí por un rato? El punto es relajarse y disfrutar, aunque tampoco estoy pendiente de complacer a todos, ya que pongo discos con el mismo criterio que compongo mi música, con sentimiento. A veces puede no gustarle a cierta gente, pero al menos procuro generar una inquietud. Incluso escribo letras para hacer más explícito mi mensaje”. Su disco Constant Chaos sirve como ejemplo: temas como Save the world , Technology's out of control y Stormy weather alternan letras referidas a la contaminación, los cambios climáticos y el desmedido avance tecnológico.
Surgido del underground, resulta interesante la forma en que conjuga esa faceta con el aspecto más comercial de su carrera. “Empecé en el under pero no diria que soy under por el hecho de haber salido de ahí ya que hay mucha musica comercial que escucho y me gusta. Pero cuando se trata de promover música, el sonido under tiene una energía especial, difícil de explicar. Y aunque ciertos temas míos han sido muy bien recibidos a nivel comercial, como La La Land , no me preocupo por vender”. Justamente el primer corte de su tercer album, Whatever, que más tarde cantó en medio de su set, también sirve para alertar conciencias. Esta vez la temática que aborda con ironía tiene que ver con los daños que provoca tomar éxtasis.
Antes de que su atención se desvíe por completo por la presencia de ocho llamativas promotoras de Heineken, Curtis se despide comentando sus próximos proyectos: “Estoy trabajando en un álbum de Green Velvet para el otoño (nuestra primavera) y en algún material como Cajmere”. Es que tal como los géneros textiles que sus dos nombres artísticos sugieren, necesita diferenciar la “textura” de sus producciones que oscilan entre el house y el techno, entre lo más musical y lo más abstracto. Aunque hay una cosa que ambas logran seguro y es mantener a todos bien despiertos.
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