Texto de Lucrecia Alvarez/ Fotos de
Verónica Cassetta
Hace un año los medios publicaban
que Herbert Vianna tenía solo
un diez por ciento de posibilidades
de vida. No sólo sobrevivió,
sino que le inyectó una sobredosis
de energía a Paralamas do Suceso
y el trío está sonando
mejor que nunca.
Taxi, hotel, sala de prensa... Entran
Joao Barone y Bi Ribeiro empujando
la silla de ruedas de un Herbert Vianna
radiante, que después de “hola
y mucho gusto”, lo primero que
dice es: “Estamos felices porque
ahora nos vamos a la prueba de sonido,
estamos muy ansiosos”. Hay algo
en la secuencia que me recuerda vagamente
la historia del pianista de Roman
Polanski. Salvando las enormes distancias,
hay una escena en que Wladyslaw Szpilman
está escondido en una casa
en el barrio alemán. Obligado
a hacer silencio para que nadie sepa
que está ahí, el piano
se torna en un arma mortal. “¡Cortate
los dedos flaco!”, escucho.
Szpilman se sienta y en el primer
plano se lo ve feliz, lleno de paz
,y el piano suena abrumador, hermoso...
No está tocando, imagina que
toca y recrea la música que,
en verdad, viene del corazón
de su alma. Es inevitable intentar
explicarse qué fuerza tan poderosa
tiene la música para opacar
tanto horror. Pero es estúpido
esperar que sea fundamentado en los
términos conocidos.
“Finalmente vamos a poder hacer
lo que queremos, a lo que vinimos.
Nos vamos a juntar con los músicos
invitados para ver qué vamos
a tocar. Vienen Charly, Fito, Los
Pericos y Divididos” dice Bi
Ribeiro. El barbudo bajista está
hablando de los recitales que tuvieron
lugar en el Gran Rex los días
9 y 10 de mayo. Y no les falló
ninguno. Los recitales fueron tan
emocionantes como se esperaba. Los
Paralamas están enteros y sumergidos
en lo suyo. El accidente de Herbert
es una sombra omnipresente, pero no
priva ni satura de emoción
su música, sus shows, ni sus
palabras.
Fronteras
No hay tantos ejemplos de bandas
que duren tanto tiempo con la misma
formación. No abundan ni en
Brasil, ni en la Argentina. Ellos
se manifiestan sumamente agradecidos
en cada oportunidad en que pueden
contar con las voces o las melodías
de los más brillantes artistas
argentinos. Pero hay 20 años
de impecable trayectoria que justifican
tantos amigos y fusiones y colaboraciones.
No suenan extasiados cuando hablan
de la ocasión en que telonearon
a Sumo en uno de los tantos recitales
en los que todo el mundo dice haber
estado. Es más, incluso hay
disenso en cuanto a la fecha. “Eso
fue en el 86”, dice Herbert,
Joao lo corrige: “Sete, sete”,
“sete -coincide Bi- porque ´86
fue la primera vez que vinimos recuerdo.
Tocamos en el Gran Buenos Aires, en
Le Paradise”. Herbert cede ante
tanta evidencia y amplía. “Abrimos
el concierto y ni sabíamos
quiénes eran hasta ese día.
Estábamos tocando aquí
y allí y nos invitaron, creo
que fue el productor. Pero sentíamos
la reacción de la gente con
la música de ellos y empezamos
a buscar razones y nos decían
que por la cosa musical y especialmente
la cosa de las letras, la presencia
arriba del escenario... había
un verdadero culto de la música
de ellos”. Dicen que solo después
de ver y escuchar entendieron.
PARA CONOCER MAS SOBRE OS PARALAMAS,
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URBANO DE JUNIO.
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