Red Bull Music Academy 2003: Una dosis de inspiración


Texto de PoLee / Fotos de David Bloomer

La marca austríaca de bebida energizante realiza todos los años en distintas ciudades una Academia Musical dirigida a DJs y productores -profesionales y amateurs- de todo el mundo. En ésta, su sexta edición, la sede seleccionada fue Ciudad del Cabo y hasta allá fuimos para brindarles el siguiente relato.

Es viernes. Son las 7 de la mañana y suena el timbre de casa. Es el remís. En dos horas arranco desde Ezeiza un periplo con destino a Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Después de cambiar algunos pesos por rands -siempre es bueno llegar con algo de moneda local- me embarco rumbo a la primera escala: Sao Paulo. Allí subo a otro avión que se dirige hacia Johannesburgo, y después de 9 horas de vuelo hago contacto con la cultura Sudafricana (en realidad las intensas miradas que cruzamos con una hermosa azafata de South African Airways me hicieron creer que hice contacto antes...). Un nuevo trasbordo me sube a un tercer avión que finalmente me deposita en mi destino final. Es sábado y en la ciudad que estreno es casi mediodía. Un agradable capetonian me lleva en una combi -volante a la derecha fruto de su herencia inglesa- hasta el hotel, y en el trayecto me muestra uno de los monumentos naturales más majestuosos que hay en este planeta: la Table Mountain (o Montaña-Mesa) es una gigante meseta que protege la ciudad cual enorme paredón. En la cima de la meseta, por esos caprichos de la naturaleza, hay una nube crónica que no cesa de cubrir la “mesa” y fue bautizada, obviamente, “nube-mantel”. Llego al hotel y luego de un refrescante baño parto a dar una vuelta de reconocimiento. Apenas a unas cuadras se encuentra el moderno complejo turístico Victoria & Alfred Waterfront, en la Bahía Table, donde además de visitar shoppings, museos, restaurantes y cafés, es posible embarcarse para visitar la Isla Robben, mítica captora de los prisioneros del Apartheid y hogar de Nelson Mandela durante más de dos décadas. Camino al centro de la ciudad me cruzo con una agradable lugareña que ofrece mostrarme los rincones más atractivos de la ciudad (¡qué buena onda tiene la gente acá!). Ya de noche regreso al hotel a descansar y prepararme para el comienzo de la Academia al día siguiente.

Es domingo al mediodía. Como en toda gran ciudad, la zona céntrica es asimilable a un pueblo fantasma. Llego al edificio situado en el número 32 de la calle Jamieson y en la recepción ya hay algunas personas chequeando e-mails y conversando con acentos de todos lados del mundo. Después de revisar mi casilla me lanzo a recorrer el edificio reciclado. En el primer piso hay varios cuartos devenidos estudios donde bandejas y mezcladoras permitirán a los participantes grabar sus sets y aprovechar los intermedios de las actividades. En el segundo piso está la sala de conferencias donde un gran sillón oficia de escenario para los disertantes, y detrás una suerte de altar-cabina de madera -con bandejas, teclados y laptops- completa la puesta. Como anexo, un edificio aledaño alberga estudios de grabación y hasta una mini-radioemisora instalada especialmente para la Academia. La decoración de los espacios -incluye lámparas y piezas artísticas como pinturas, fotografías e instalaciones- estuvo a cargo del colectivo local The Trinity Session (chequeen www.onair.co.za). Aunque quizás a esta altura les interesa más saber de qué se trata esta Academia ¿no? Ok, empecemos por el principio.

PARA SABER DE QUE SE TRATA ESTA ACADEMIA Y CONOCER ALGUNAS ANECDOTAS DE LO QUE ALLI SUCEDE, BUSCA LA NOTA COMPLETA EN EL PLANETA URBANO DE DICIEMBRE.