Donna Regina: El show que vino


Desde el viejo continente nos han vuelto a colonizar; la maniobra estuvo a cargo de un dúo fantástico acompañado por un tercer cómplice. Desplegaron flamantes y delicados sonidos pertenecientes a la escena indietrónica germana, además de imaginar la música del futuro...

Autor y fotógrafo: Ramón Zumba.

Desde la ciudad de Colonia, Alemania, aterrizaron tres amantes de la música y de la vida, capaces de extender ese amor a su manera: la voz de Regina magnetiza, contagia y absorbe; las guitarras de Günter Janssen (su marido) acarrean, incitan y animan; y las máquinas de Steffen Irlinger pinchan, golpean y vuelven a compensar. El conjunto, arriba del escenario, es netamente climático.

Arrancaron en los `90 y desde entonces vienen acumulando varias grabaciones y experiencias musicales. En 1998 decidieron sumarse al sello Karaoke Kalk y lanzaron Northern classic. Cuatro años más tarde nace A quiet week in the house, y el año pasado presentaron en sociedad Late, excusa que los trajo por estas pampas.

Antes del show preguntamos qué referencias tenían de Bs. As. “Lo que rescatamos de los comentarios es: tenés que ir y conocerla”, esboza el dúo a dúo. Inmediatamente les pregunto dónde está Steffen y me responden: “Salió corriendo a comprar discos...”.

Hablando de ciudades, la curiosidad lleva inquirir por su ciudad natal. “Comparada con Buenos Aires es muy chica. Siendo una ciudad urbana es muy confortable para vivir, al punto de que la gente se transporta en bicicleta más que en auto. En Alemania es la tercera o cuarta ciudad”, cuenta encantada Regina. El completa diciendo: “Tiene una movida mediática muy grande, con productoras de radio y televisión. También está llena de museos y galerías culturales”. De hecho, ambos viven de su creatividad, que complementan con otras actividades. Günter se suma a toda esa movida y hace programación de radio y algunas conducciones esporádicas. Su señora también distribuye su tiempo arriba de los aviones de Lufthansa trabajando como azafata. “El contrato que tengo es bastante flexible, ya que puedo arreglar para trabajar con ellos y a la vez dedicarme a cuidar los materiales artísticos. Me gustan las dos cosas, las disfruto”. No caben dudas de que tanto su estilo como su forma de vivir son muy amplios.

¿Qué pensarán del futuro de la música? Günter dice que “la música es muy difícil de clasificar. Alrededor de los `90, en Londres sintonizábamos radios clandestinas que pasaban drum and bass. Ese ritmo era increíble, novedoso. Dos años más tarde se escuchaba en todos lados. Hoy ya es viejo. Entonces imaginar los sonidos del futuro se me hace muy difícil, incluso te diría que si lo pienso mucho me da como vértigo... me volvería chiflado (risas). A Regina le encantaría “ que las personas por sí solas pudieran tener el poder de componer en su cabeza la música que más quieran. Es decir, vas caminando por la calle o estás en el trabajo y el cerebro sintoniza lo que necesitás para ese momento, sin ayuda externa...”. Gracias.