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Por
Alejandro Grekoff |
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Agarro las llaves de casa
y desde donde las dejé hasta la puerta de entrada voy a paso
dubitativo revisando un mental check list. Equipo Canon completo....:
ok. Rollos, pilas...: ok. Petaca con Absolut, Sprite y limón:
ok. Antes de cerrar la puerta, me quedo unos segundos buceando
entre mis desórdenes internos como si fuera a recordar algo
olvidado sabiendo en forma positiva que esto ocurre sistemáticamente
luego de pasar el primer peaje.
Ventanillas cerradas, suave brisa fresca sobre mi cara, vodka,
Sprite y limón en mi garganta, el CD de Chet Baker alternando
trompeta y voz y yo, mirando parte de mi rostro perfectamente
recortado por el espejo retrovisor. Llevaba puesto un saco Prada
de cuero, una camiseta negra Calvin Klain, unos pantalones Lee
de corderoy y unas botas Miu Miu que no le aflojaban al acelerador
del Fiat 600 ( bolita ) modelo 74, que compre en 150 cuotas
sin anticipo ( por conocerlo a Manuel ) en Car One. |
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Al llegar al Hotel
Hilton, donde Laurence Adot presentaba su colección, deje mi
600 modelo 74 en manos del valet parking quien me dio una suculenta
propina en monedas de 10c. Desde allí conté 186 pasos (adulterados
con vodka) hasta la puerta del codiciado back stage, a donde
pude acceder después de presentar credenciales, poner la palma
de mi mano derecha en el identificador de huellas dactilares
y dar la contraseña del día (jaque mate rey dos aquí torre blanca).
Mi cámara Eos 1n comenzó a saludar a modo de sorpresa a cuanta
modelo se cruzara y yo no cuarteé su espontaneidad, Cata Rautemberg,
Andrea Burstein, Ana Paula Dutil, Sole Solaro fueron quedando
reducidas a un pequeño recuadro de 35mm llamado en este caso
diapositiva. Una vez ubicado al pie de la pasarela, miro una
primera fila con leve exceso de conocidos y famosos empeorando
hacia el inicio del desfile. Como es sabido, sentarse en la
segunda fila, marca para algunos una tragedia similar a quedarse,
como es el caso del Titanic, sin bote salva vidas. |
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En todo desfile, el aplauso es el termómetro y subraya un típico
ejemplo de psicología de masas como lo es el siguiente experimento.
Prueba de laboratorio con automóvil: a - Detenerse en luz colorada:
b- Comprobar que a su lado se detenga otro vehículo al que llamaremos
X: c - Antes que cambie a verde avanzar lentamente y observar
como el móvil X nos imita a imagen y semejanza. De este modo
se comprueba el experimento al que llamaremos: argentinen, sivoloaéyotambié.
Importante: detener el experimento antes de estrellarse. |
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