Tenemos anécdotas secretas que
pujan por encontrar un receptor absolutamente
anónimo. Fantasías inconclusas,
facetas desconocidas o encuentros prohibidos.
Te proponemos una sección para
compartir tus historias ocultas o enterarte
de los actos inconfesados de nuestros
visitantes cibernéticos. Escribinos
a anecdotas@epu21.com
Sexo con testigos
Martín de Castelar
Estábamos viendo una película
en la casa de una amiga de mi novia.
Mi novia y yo recostados en la cama
y dos amigas de ella tiradas abajo,
en el suelo. Como la película
era aburrida empezamos a tocarnos por
debajo de las sábanas...y a besarnos.
Llegó un momento en el que nos
excitamos demasiado y me saqué
el pantalón y le corrí
la bombacha. La cosa se puso divertida
y mi novia empezó a gritar. Sus
amigas empezaron a mirar como diciendo
"¿qué hacen?, ubíquense".
Pero nosotros seguimos y, es más,
corrimos las sábanas. Estábamos
muy calientes. Seguimos haciendo el
amor de manera fogosa. Mi novia gritaba
y sus dos amigas miraban cómo
lo hacíamos. La verdad que me
excitó mucho.
Juro que
es verdad
Viajaba en un bondi de larga distancia
con un grupo de amigos. Cuando se
apagaron las luces, la mina que se
sentó al lado mío, amiga
de la novia de uno de los chicos,
empezó a tocarme. Me excité
tanto que decidí arrodillarme,
bajarle la bombacha y empezar a chuparla.
Nunca había visto a nadie gozar
tanto. Después ella hizo lo
mismo conmigo. La mejor experiencia
sexual que tuve en mi vida.
A este no
le creo
Tuve sexo con la empleada del servicio
en el baño y, en un momento
dado, nos encontró mi novia.
Para contentarla, tuve sexo con las
dos al mismo tiempo. Hoy en día
vivo con ellas en la misma casa.
Grandes
rondas
C.T, de Belgrano
Yo nunca me asusté de nada.
Desde mi iniciación sexual
a los doce años me interesó
siempre probar todo tipo de variantes.
No soy un tipo atractivo, pero creo
que si me fue tan bien en el sexo
es porque siempre me encantó
hacerlo, porque estoy caliente todo
el día y no le hago asco a
nada. Además, estoy bastante
bien dotado y, a esta altura de mi
vida, sé cómo excitar
a una mina hasta volverla loca -sin
perder yo demasiado la calma-. Hace
cinco o seis años atrás
conocimos con unos amigos solteros
a cuatro pendejas (tendrían
18 o 19 años) que estaban tomando
cerveza en la calle. Cuando pasamos
delante de ellas nos pidieron plata,
yo hice el típico chiste: "bueno,
pero nos van a tener que dar algo
a cambio" En eso, una me contesta:
"hago todo lo que quieras"
Sus amigas se asustaron un poco, pero
al rato se prendieron. Antes de subir
a mi departamento compramos algunas
botellas de vodka y champagne. Nos
quedamos tomando y besándonos
en el living, y, al poco tiempo el
clima ya era bastante denso: las minas
estaban en tetas y dos se daban unos
besos terriblemente excitantes. La
chica con la que había hablado
primero me la estaba chupando mientras
yo tenía la cara enterrada
entre las piernas de la otra. De repente
se para y va hasta la cocina; vuelve
al rato con lo que pensé era
un inocente vodka-tonic. Me tomé
eso y empezamos a coger. Todo iba
bien, hasta que empecé a sentirme
raro, los brazos me pesaban un poco
y me sentía mareado; pero seguí,
y vi que la piel de la mina que estaba
abajo mío cambiaba de color,
de rojo pasaba a verde y después
a azul, sus manos aumentaron diez
veces su tamaño normal y, al
mirar para abajo, vi que mi pene estaba
a una distancia como de kilómetros
de mis ojos, y todas las voces en
el living parecían música,
pero una música algo macabra.
Estaba muerto de miedo. No me acuerdo
que pasó después, pero
a la mañana siguiente estaba
acostado desnudo en el palier de mi
edificio, cuando subí vi todos
en el living estaban dormidos, y todo
estaba dado vuelta y sucio. El que
se acuesta con pendejos amanece meado.
Brasil,
laralaralaralara
Kronos
Al mes de cortar con mi novia me fui
a Rio a visitar a unos primos. Una
noche fuimos a un boliche sobre la
playa y me puse a bailar con una negra
de unos 22 años, era lo más
sensual que vi en mi vida. Todo fue
fácil, a las dos horas estábamos
en un lugar desierto cerca del boliche,
y no paramos hasta que fue de día.
Yo había escuchado que las
negras son las que mejor lo hacen.
No sé si tanto, pero de ese
bombonazo no me voy a olvidar por
un buen rato.
¿A
quien no le pasó?
Cecilia
Cierto día estaba con mi novio,
en su casa, teniendo relaciones. Justo
cuando estaba lo más interesante,
caliente y excitante, escuchamos que
la puerta del departamento se abría.
Era su mamá que llegaba temprano
del trabajo. Obviamente todo lo caliente
se nos bajó y pasamos una de
varias penas por tal motivo. Pero
sin dudarlo es lo más rico
y excitante hacer el amor cuando sabés
que te pueden encontrar. mmmm.
|