VICTORIA PALACE HOTEL


Septiembre es un mes ideal para hacer un viaje. El año está llegando a su fin, todavía no nos agobia el calor, las tarifas son un poco más baratas, los turistas son menos y las ganas de relajarnos antes de que llegue el torbellino de las fiestas son más.

Para lograr ese descanso tan deseado, ¿qué mejor que estar en París?, quizá la ciudad más bella del mundo, rodeados de lugares increíbles para visitar bajo un sol otoñal y hospedados en el mejor hotel, el Victoria Palace.

En pleno corazón de la ciudad luz, a orillas del Sena y a unos pasos de la animada calle de Rennes, se encuentra este lujoso hotel que abre sus puertas tanto a los hombres de negocios como a los turistas que, ansiosos de conocer la ciudad, aquí se encuentran muy cerca de las principales atracciones parisinas. El pintoresco barrio Saint-Germain des Près, donde los más famosos cafés literarios tienen su morada y su historia, está muy cerca de allí, convirtiéndose así en una de las salidas obligadas.

Para los amantes de las compras y para aquellas personas que se jactan de ser “ chic”, éste es el lugar indicado. Muy cerca de allí está la rue de Rennes, donde es posible encontrar las mejores marcas, como Louis Vuitton, Emporio Armani, Cartier y Celine.

Otra tentación son las famosas brasseries La Coupole y Le Dome, cercanas a Montparnasse, que suelen ser las protagonistas absolutas de la noche...

Pero volvamos al hotel, un lugar que emana historia ya desde su nombre. Construido en 1913 por el arquitecto Gastón Ernest y denominado de esta manera en honor a la reina Victoria Eugenia de España, que había dado a luz ese año a su hijo, don Juan, el padre del actual rey de España, allí se ha hospedado desde siempre a célebres figuras que se encargaron de elevar aún más su prestigio.

Y a juzgar por las largas estadías, para muchos de ellos el Victoria Palace debe haber significado una importante fuente de inspiración. El irlandés James Joyce vivió durante más de un año -durante la década del veinte- entre sus paredes decoradas con impecable estilo Luis XVI; Katherine Mansfield , escritora neocelandesa, tuvo el privilegio de dormir en sus habitaciones también durante esa misma época. Ya más alejados en el tiempo, en la década del 70, la reina María José de Italia visitaba de incógnito el lugar, disfrutando de un servicio que, año a año, ha ido mejorando.

Y si de mejoras se trata, qué decir de las que sufrió el hotel al llegar el año 2000, cuando sus 113 habitaciones originales se convirtieron en 62, ahora mucho más amplias y con más servicios.

Si querés sentirte como un rey, ya sabés cual es tu lugar en París.

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