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Anímese a descubrir la esplendorosa
intimidad del punto cardinal más
bajo. El goce puede ser tan elevado
que no querrá retornar a su
punto de partida.
Al costado de la ruta 40 se encuentran
algunos de los sitios más bellos
de la Patagonia. Muchos de estos hermosos
paisajes son desconocidos, ya que
no había posibilidades de alojamiento
para quien transitara por la zona.
Ahora usted puede almorzar, cenar
y recorrer estos lugares. Diversos
establecimientos agropecuarios adaptaron
sus instalaciones para recibir a los
visitantes. Muchos, además
de ofrecer las habitaciones del propio
casco, acondicionaron terrenos para
acampar y construyeron baños
con duchas. De esta manera se amplía
muchísimo el abanico de opciones,
tanto en lo que se refiere a las comodidades
como a los precios. Es bueno saber
que las condiciones geográficas
y climáticas modifican las
posibilidades de acceso. Eso sí,
las distancias no cambian y por aquí
todo “parece” lejos; habrá
que venir más seguido para
acostumbrase...
Lagos del Furioso
El complejo fue diseñado por
la familia Cramer. Cuenta con diferentes
cabañas equipadas y con un
living-comedor donde hay una biblioteca.
Vale aclarar que el lugar se autoabastece
de energía, ya que es una zona
casi desértica. Pueden visitarse
el valle del río Oro, el paso
Roballos y el monte Zeballos. Estas
últimas dos propuestas se hallan
sobre la RP 41, camino a Los Antiguos,
la localidad más pintoresca
de la zona.
La Oriental
El turista puede alojarse en el mismo
casco de la estancia o en el predio
destinado para acampar. El establecimiento
se encuentra dentro del Parque Nacional
Perito Moreno. La atracción
por excelencia es la península
Belgrano, rodeada por las aguas del
lago homónimo. Este es uno
de los paisajes más bellos:
combina la estepa, el bosque y aguas
color turquesa. La mejor fotografía
del lugar se obtiene desde la cima
del cerro León, de 1.434 metros.
Desde el casco son tres a cuatro horas
de caminata, ida y vuelta, aunque
si la aproximación se realiza
a caballo se tarda menos. Otro de
los paisajes más representativos
es el lago Burmeister, acceso que
se encuentra al sur de la seccional
principal de guardaparques.
La Maipú
Las habitaciones, en el casco de
la estancia, tienen vista al lago.
Además cuenta con un refugio
equipado con camas y predio para acampar.
El establecimiento está en
plena actividad agropecuaria, por
eso se pueden presenciar el arreo
o la esquila. Aquí vivió
Joseh Livelly, primer poblador de
esta zona. Su casa fue convertida
en museo por los actuales propietarios,
la familia Leyenda. Se realizan salidas
a caballo hacia la zona del cerro
Astillado, península Maipú
y Palmera Petrificada. Entre las caminatas
se destacan las que llevan a Los Miradores,
al río Elena y al cerro de
la Condorera.
Hellsingfors
Las habitaciones se encuentran en
la casa principal del establecimiento,
situado dentro del Parque Nacional
Los Glaciares. Desde la costa del
lago Viedma se observa, en la margen
norte, el glaciar homónimo
en todo su esplendor. También
se ve muy bien el monte Fitz Roy,
un símbolo de la zona. La estancia
lleva el mismo nombre que tenía
la capital de Finlandia a principios
del siglo XX, bautizada por su fundador:
Alfred Ranström. Se recomienda
la navegación al glaciar Viedma
para caminar sobre el hielo y entrar
a las cuevas. Uno de los brazos del
lago Viedma da acceso a la laguna
del Morro, sitio para pescar truchas.
Rupai Pacha
Las habitaciones se encuentran en
la casa para huéspedes, donde
además hay una amplia cocina
y comedor. Se elaboran alimentos propios
y se cosechan hortalizas en la huerta
orgánica, un orgullo de la
familia Sturzenbaum. Hay cabalgatas
hacia el noroeste, a la zona de los
cerros Baguales que limitan con Chile.
Este es otro de los establecimientos
dedicados a la actividad agropecuaria,
donde también el turista puede
conocer cómo es la tarea de
criar ovejas.
Monte Dinero
También aquí el turista
se aloja en la casa principal, que
cuenta con un amplio comedor con parrilla
a la vista donde cocinan excelentes
corderos. Cuentan con perros adiestrados
que arrean a las ovejas, todo un show
para el visitante. Así se muestra
cómo es el proceso que lleva
al animal desde el campo hasta los
galpones de esquila, mostrando las
diferencias entre los métodos
manuales y mecánicos. Siguiendo
la ruta de acceso hacia el sur se
accede a la pingüinera de cabo
Vírgenes y al faro, donde se
puede subir con permiso de Gendarmería.
Al final de la ruta 40 (oeste) se
encuentra encallado un buque inglés
desde fines del siglo XIX.
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DIRECCIONES Y DETALLES DE LAS POSIBILIDADES
TURISTICAS QUE OFRECEN LAS ESTANCIAS
DEL SUR, BUSCALA EN EL PLANETA URBANO
DE VERANO (EDICION ESPECIAL ENERO
/ FEBRERO).
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