FINLANDIA: Blanca y radiante


Texto de Roberto Villamil

Escenas y memorias de un viaje al fin de la tierra. El país de los lagos, los siberian husky, un hotel de hielo, el sauna y la tecnología de última generación, especialmente la de producción de teléfonos celulares en la central de Nokia. Un paisaje de contrastes: tracción a sangre, tradiciones milenarias, urbanismo y ciencia del futuro.

Embarqué en Ezeiza rumbo a un destino que me parecía fascinante: Finlandia, la tierra del fin del mundo, la porción más septentrional de la península escandinava. Allí donde el Mar Báltico tiene su extremo oriental. Después de un largo viaje, arribé a Helsinki, su capital: una ciudad hermosa, pulcra, ordenada y habitada por una marea humana de blondísimos cabellos. El finlandés se caracteriza por ser atento y educado, no en vano constituye la sociedad que consume más literatura en el mundo. Uno de sus más importantes escritores, Mika Waltari, autor de “Sinuhé el egipcio”, es quizás un raro exponente del potencial intelectual del finlandés. Waltari, habituado a su geografía gélida, situó a su héroe en Egipto, país que jamás conoció.

Helsinki está emplazada sobre el Mar Báltico y es una ciudad cuya edificación me recordó mucho a las capitales centroeuropeas, muchos monumentos, palacios y amplias avenidas transitadas por modernos tranvías. Entre los monumentos más importantes se destaca el del mariscal Carl Gustaf Emil Mannerheim, artífice de la independencia de ese país en la primera mitad del siglo XX (1940).
Durante la recorrida nocturna alegres bares daban cabida a la población local, que departía consumiendo hectolitros de cerveza y vodka, una tradición que le llega de sus poderosos vecinos orientales: los rusos y la cercanía con la majestuosa San Petesburgo. Un detalle me llamó poderosamente la atención, cuando en uno de esos pubs del fin del mundo me sorprendieron los acordes de un tango. Luego me contaron que nuestra música es muy escuchada en Finlandia, y que ese países es un mercado que se incluye en las giras de las grandes orquestas de ese género musical.

Finlandia es también el país de los lagos y de los bosques. Su geografía registra más de 190.000 lagos. Grandes y pequeños, constituyen una de las reservas de agua dulce de mayor envergadura. Los bosques son el otro gran recurso natural del país. Y por ende es el mayor exportador de madera de la región. Pero Finlandia tiene también empresas de tecnología de punta, y el complejo de Nokia (al que muchos le adjudican origen japonés) es uno de los más importantes del mundo.

De Helsinki partí hacia Laponia, a más de 1.000 Km. de distancia hacia el norte. Aclaro que Laponia no tiene nada que ver con la tradicional empresa de helados. Los lapones son uno de los pueblos más antiguos del mundo y habitan las tierras más cercanas al Polo Norte, y ocupan también territorios de las vecinas Noruega y Rusia. Laponia es un territorio de contrastes extremos: un rigurosísimo clima con temperaturas de menos de 45 grados bajo cero en invierno rivaliza con una escenografía de inmensos bosques de pino que se pierden en el horizonte. Los días carecen de puestas de sol en verano, y las noches no tienen fin, plenas de auroras boreales que son, de por sí, un espectáculo aparte. Extensísimas estepas blancas y desoladas, habitadas únicamente por manadas de renos con magníficas cornamentas de todos los tamaños y diseños, pueblan el paisaje. El viento ululante levanta nubes de nieve blanda, conformando un espectáculo de belleza inquietante.

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