Gaming
Con la cantidad de usuarios de internet en crecimiento y las velocidades de conexión aumentando poco a poco, hay un segmento que no para de crecer: el de los juegos On Line.
Autor: Facundo Vargues
Desde consolas, como la Xbox, WII y PlayStation hasta los juegos de PC On line, la variedad es interminable.
Empecé a ahondar en el tema y, si bien hacía mucho tiempo que no practicaba, creo que los que más me habían retenido eran el Age Of Empire y el Quake en su versión Arena, y me puse a jugar, primero off line, uno de los juegos que más adeptos tiene en la Argentina, el Counter Strike (CS). Es de policías contra terroristas.
Cuando sentí que mi performance estaba más o menos bien decidí ingresar a alguno de los salones (servers) de juego del CS; y es aquí en donde empecé a descubrir esta tribu urbana, que tiene sus códigos, sus reglas y su idioma.
Mi tiempo estimado de duración en cada partida era de 0:11 segundos. De a poco fui mejorando y aprendiendo, dedicándole algunos minutos por día al asunto. Así fue como me fui enterando de varias cosas hablando con gente que estaba ahí.
Existen torneos internacionales del CS, en los cuales los equipos de Argentina pelean con equipos extranjeros. Estos encuentros cuentan con sponsors de marcas de primera línea y muchas veces hasta con Secretarías de diferentes gobiernos.
Mucha de la gente que juega lo hace de manera “profesional”. Entrenan en horarios acordados, en servidores cerrados, a los que solo acceden ellos y arman estrategias dignas de hacer alguna película.
Una de las grandes ventajas que tiene el CS es su poca pretensión en cuanto a lo que hardware en las PC´s necesita.
Continuando con los gamers, dentro de este mundo se pueden identificar dos grupos: los Gosu, que vendrían a ser los mejores, que incluso compiten por dinero; y los Cheaters, estos últimos, utilizan “cheats” o trampas para lograr sus fines, y obviamente son odiados por los primeros.
Siguiendo podemos mencionar a los Newbies, que son aquellos que son nuevitos en el tema y, además, a estos se los divide en categorías. Sí, la cosa es compleja, tanto que al principio no se entiende nada de lo que a uno le dicen. ¿Dicen? Sí, ¡dicen!
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