A FRIENDSHIP TOUR: Cultivando corazones

Una banda musical, una productora integral y un equipo audiovisual, entre otras incorporaciones de lo causal, se fueron de gira a las islas Malvinas para hacer la historia que vale: la de la hermandad sin fronteras. Cuando el encadenamiento de anécdotas forma un cuento color humano.

Autor: Ramón Zumba / Fotografías: Friendship Music/Iara Kremer

¿Qué significa A Friendship Tour?
Es la palabra sana que cura y protege a la banda argentosajona The Draytones (Gabriel Boccazzi, guitarras y voz; Luke Richardson, batería y voz; Chris Le Good, bajo; Andy Pickering, órgano y guitarra rítmica), a la productora local de eventos y artistas Friendship Music (Héctor Di Luzio, Gustavo Aman y Fernando Boccazzi) y a la productora cinematográfica FELEI y la postproductora de sonido CCCI. Todos los aportes integrados quedaron en la isla, pero también se consolidarán en un documental para la posteridad infinita de esta aventura real.
Es fácil decir: “Vamos a Malvinas”, pero hacerlo es complejo. Entonces se juntaron con Gabriel Sagastume, fiscal de La Plata y ex combatiente de Malvinas, que se cruzó por Internet con la foto del parche de la batería de The Draytones, con las banderas unidas de Argentina y de Inglaterra. Intercambiaron conceptos y la propuesta se transformó en emprendimiento. Terminaron de cerrar el mensaje para que esta realidad que no existía se diera naturalmente. Este es un hecho muy rico desde lo musical, desde lo ideológico y desde lo cultural. Y lo es también a nivel internacional. Tal es así que entrevistamos a la parte que nucleó el todo, con gran pasión por las cuestiones amigables:

COMO ES ENTRAR A MALVINAS
Les ratificaron que la visita de cualquiera de nosotros no es la de cualquier otra nacionalidad. Les hicieron firmar algunos códigos de comportamiento. Por ejemplo, no exhibir insignias patrias porque podían llegar a ser tomadas como ofensa, ya que se ponía en riesgo su integridad o incluso podían tener problemas legales. Hubo casos de argentinos que fueron con enarbolando la vieja historia, con prepotencia e intenciones provocadoras.
Pero como ellos querían evolucionar los estereotipos que todos sabemos de esta historia, no se preocuparon. Obviamente, sin negar lo que pasó históricamente, respetando todas las posturas, fueron a conectarse con la gente que busca la hermandad como nuevo concepto. Su propuesta ante este tema urticante fue la unión de las naciones a través de los que están en contra de lo que pasó. Y hay gente de allá que piensa como ellos acá. Por eso el nombre de toda esta gira decidieron llamarlo “A Friendship Tour”.
 
EXPERIMENTO ANECDOTAS
La cuestión fue tomando magnitud, y algo así no ocurre seguido. Resulta que ya cuando estaban esperando que el equipaje pasara por las cintas, apareció una pareja. Eran argentinos y les contaron que se venían a casar a la isla porque el hombre había estado en el ´82, participando en la ofensiva. Más allá de que para los que estuvieron presentes haya sido y será el hecho más importante de sus vidas, lo que rescataron fue que estos enamorados hayan ido a unirse allá. Se pusieron a charlar y, de casualidad, se sumaron dos más que habían estado y ahora llegaban para hacer un homenaje simbólico a aquel tiempo.

La anécdota es que terminaron yendo al civil. Y uno de los productores terminó siendo el traductor del juez de Paz, para que entiendieran los detalles del casamiento en castellano. Era la primera vez que un ex combatiente argentino se casaba en las islas Malvinas.
Esa noche hubo una fiesta en lo de Tony Blake y su mujer paraguaya Mariela, donde tocaron The Draytones. El es un neozelandés radicado hace mucho tiempo en las islas y tiene una empresa de exportación de carne ovina. También maneja la guardia del coto de pesca en un barco con un cañón para proteger los límites. Este tipo es un personaje emblemático de las islas, es rico y siempre hace fiestas a puertas abiertas que son anunciadas por la radio. En general los isleños toman mucho alcohol, cada uno lleva lo suyo y el que no va es porque se autoexcluye. La comida típica es el pescado.
 
SHOW THE SHOW
Uno de los hoteles donde pararon, The Waterfront, daba al mar y allí hicieron un semiacústico sobre el deck de su frente durante el día. En un momento vieron que estaba la marea baja y uno fue a recolectar mejillones -que nunca habían visto de un tamaño tan grande- . Justo llegó un isleño que los había transportado de un lugar a otro y se empezó a reír… como diciendo que no era necesario congelarse los pies. Metió la mano en el baúl de su auto y sacó unas latas con ese producto. Se los regaló y a la noche los cocinaron con arroz y degustaron su riqueza.

Volviendo a las presentaciones en vivo, el único pub que no se dejó llevar por el amarillismo de la prensa y el pasado denso fue el Stanley Arms, que los recibió con los brazos abiertos dos veces. La segunda vez fue muy divertida porque asistieron varios milicos y todos se pusieron a bailar, incluso se juntaron a tocar con ellos algunos isleños que llevan mentalmente la bandera de lo antiargentino. Al ser poca gente, se sabe todo de todos.

El gig final de despedida fue en el teatro del Centro Cívico de la Ciudad (Town Hall). Una maravilla. Empezaron temprano, frenaban un rato para charlar o relajar y volvían a arrancar. Y como a las 23 cierran todos los bares se acercó toda la gente a continuar la fiesta. Se armó un gran clima con militares, turistas, niños, jóvenes, adultos, etc. Arlette Betts, que es una persona que recibe argentinos ahí en su casa de Malvinas, pidió la palabra y recordó ante todos los presentes que esta movida era ajena a la política. Eso fue un broche de oro.

 

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