Cambios a la cubana

¿Llegó la transformación a Cuba? ¿Será el fin del régimen comunista en la isla? ¿Qué significan todas las medidas acatadas por Raúl Castro, el nuevo presidente? Incertidumbre e incredulidad es lo que circula entre los habitantes de la isla. Aquí un recorrido por el último bastión del comunismo.

Autora y fotógrafa: Sol Amaya

“La isla todavía no salió de la etapa de resistencia heroica”, asegura Fidel desde su columna del periódico Granma, refiriéndose a la subsistencia del régimen luego de la caída de la Unión Soviética. Pero la apertura al consumo que pretende Raúl mediante el fin de ciertas restricciones para Cuba y sus habitantes parece decir lo contrario. Más allá de los “permisos” que el nuevo presidente otorgó a los cubanos en su primer mes al mando, el deterioro económico dificulta el real acceso de la gente a los productos y servicios ahora permitidos. Y todavía continúa la principal polémica: ¿podrán finalmente los cubanos salir y entrar a la isla libremente?

TURISMO, POLITICA Y ECONOMIA
La Plaza de la Revolución es uno de los puntos turísticos más importantes de la ciudad. Allí se encuentra el Ministerio del Interior con la famosa imagen del Che y la frase “Hasta la victoria siempre”. En frente, el monumento a José Martí, poeta y escritor cubano de fines del siglo XIX, principios del siglo XX, que es considerado el ideólogo de la Revolución, ya que sus ideas políticas fueron tomadas por los revolucionarios.
En esta plaza, hasta que su enfermedad se lo impidió, Fidel daba sus famosos discursos que son récord Guinness por su duración de ocho horas sin parar ni a tomar un poco de agua. Ahora que Raúl Castro está a cargo de la presidencia la Plaza se encuentra vacía, excepto por la visita obligada que realizan los turistas. “Raúl no habla, Fidel mueve los hilos todavía”, opinan los cubanos. Es que las pocas apariciones del nuevo presidente de la isla se limitaron a la presentación formal de algunas medidas que apuntan al “cambio” y a la apertura paulatina del régimen. Permiso para comprar ciertos aparatos electrónicos, para usar celulares y para hospedarse en hoteles de lujo son algunas de las medidas que anunció Raúl Castro durante el primer mes de su mandato. A pesar de que esto resulta novedoso para el público internacional, el ya existente mercado negro permite desde hace años a los cubanos adquirir ciertos productos cuya comercialización no es del todo legal. “Mi hijo es deportista, y en su último viaje nos trajo una computadora. Ahora estamos intentando obtener una conexión clandestina de internet”, comenta por lo bajo una mujer cubana de alrededor de 50 años que trabaja en turismo. El control en el acceso a estos bienes y servicios fue perdiendo rigor desde la caída de la Unión Soviética -y la consecuente pérdida de los 5 mil millones de dólares en subsidios que la isla recibía del Kremlin- cuando se comenzó a vivir del turismo y los visitantes trajeron consigo las novedades del mundo.

Danzas, comidas, músicas, harene, / jamás la aprobación de un hombre honrado. / Y si acaso sin sangre hacerse puede / hágase... clávalos, clávalos / en el horcón más alto del camino / Por la mitad de la villana frente / a la grandiosa humanidad traidores. / Como implacable obrero / que un féretro de bronce clavetea, / los que contigo / se parten la nación a dentelladas.”
Banquete de Tiranos, José Martí.

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