CIRQUE DU SOLEIL

Entre la acrobacia y la mística

La historia de la compañía de origen canadiense contada por sus integrantes, algunos de nacionalidad argentina. Una vez más en Buenos Aires, presentan Quidam, el nuevo show que sorprende a chicos y a grandes por igual.

Por Ana María Macedo

Cuando Guy Laliberté y Daniel Gauthier, dos artistas callejeros canadienses, decidieron poner en marcha su proyecto circense (el actual Cirque du Soleil), allá por 1984, solicitaron una ayuda del gobierno de ese país por un monto de 1.000.000 de dólares. Un tiempo después, la llegada de otro gran artista, Guy Caron, le dio al circo un enfoque teatral basado en la presencia de personajes y la ausencia total de animales. Estos, entre otros, fueron los factores que hicieron que el Cirque du Soleil fuera considerado un verdadero circo contemporáneo.
Recién llegados a la Argentina, los máximos representantes del Cirque du Soleil dialogaron con El Planeta Urbano sobre las características de su nuevo espectáculo, Quidam, de inminente estreno en Buenos Aires.
“Nuestros comienzos fueron muy humildes. Todo fue cambiando de a poco hasta llegar a lo que es hoy, una empresa que vale cerca de dos mil millones de dólares”, señaló Robert Mackenzie, el manager general para América del Sur del Cirque du Soleil, con una presencia de catorce años en la compañía. El es quien se encarga del área de negocios y, a la vez, es el responsable de las divisiones artísticas y técnicas, así como del alojamiento, la movilidad y el catering.
Por su parte, Sean McKeown, director artístico de Quidam, es bastante más simple al resumir su tarea: “Me encargo de la parte artística. Cuido y me ocupo de sesenta y cinco personas a las que dirijo y aconsejo diariamente”.

De Argentina al mundo
El espectáculo Quidam cuenta la historia de Zoe, una pequeña que está en conflicto con sus padres y se siente sola y abandonada. Para ayudarla a comprender el mundo que la rodea llega hasta ella Target, una especie de Peter Pan que la transporta a un mundo paralelo donde hay malabaristas, acróbatas y payasos. El también la ayuda a ver el mundo de los adultos desde otra perspectiva.
Cristian Zabala, argentino de nacimiento, personifica a Target, un acróbata con mezcla de mimo y danzarín. Al describir sus comienzos en la compañía, Zabala recuerda que “audicioné para el Cirque du Soleil aquí en la Argentina, pero no me fue muy bien. Por suerte, un tiempo después me llamaron para ir a Canadá para una formación integral de cuatro meses. Y al año siguiente me convocaron para la obra Alegría. Luego estuve en Dralion durante dos años y ahora, finalmente, estoy en Quidam.

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