De cara al río
La nueva edición de Casa FOA irrumpió en escena con la reapertura de las viejas dársenas de uso portuario y almacenaje ubicadas en el Puerto de Frutos del Tigre. Convertida ya en un ícono del diseño y de la arquitectura, los 5.500 metros cuadrados de galpones son el escenario y la piedra fundamental del importante giro arquitectónico, inmobiliario y comercial que tomará la zona una vez terminada la muestra.
Autora: Valeria A. Maltagliatti / Fotos: Cortesía Casa FOA
FOA deja huella. En su andar recupera patrimonio histórico y pone en valor zonas olvidadas por el tiempo, las circunstancias sociales y los vaivenes políticos, lo que conlleva un indiscutido valor residual para la sociedad. Valor porque perdura en el tiempo, como sucedió con el Dock 5 de Puerto Madero, o el entonces olvidado Hotel de Inmigrantes, los silos de Dorrego o las vías del Ferrocarril en Palermo el año pasado, por recordar solo algunos. Pasa FOA y algo cambia.
Este año, los viejos galpones cerrados y casi abandonados del Puerto de Frutos de Tigre, ubicados entre las dársenas 1 y 3, se convirtieron en el escenario para que 47 arquitectos, diseñadores y paisajistas hablaran a través de sus obras.
El estudio de arquitectura Bodas-Miani-Anger & Asociados fue el responsable del proyecto de remodelación de las dársenas, manteniendo la imagen del puerto, pero interviniéndola con volúmenes de arquitectura de vanguardia. Martín Bodas, uno de los arquitectos responsables de la puesta en valor de las dársenas, recalca que “cuidamos especialmente mantener y conservar la identidad de la zona, que siga existiendo esa mezcla de olor a puerto e intercambio de mercancía. Lo que se hace a partir de FOA es generar un mix comercial coherente, donde la gente no solo vaya a buscar al mimbrero, sino a pasar un día agradable con un standard o nivel de oferta que supere y amplíe la que hay hoy”.
Se da una convivencia con lo que había en el Puerto de Frutos: los comerciantes que ya están instalados, los primeros mimbreros de la zona y los barcos que llegan con los productos de los isleños, todos parte del folclore tigrense. En seis meses -el tiempo que duró la intervención de las dársenas- los vecinos, entre azorados, perplejos, inquietos y esquivos comenzaron a comprender que ese cambio solo podía traer prosperidad y beneficios para todos. La transformación inmobiliaria y comercial en la zona que circunda el Puerto de Frutos comenzó hace algunos años, por eso Martín Bodas insiste en que “hay que mirar a la región con lupa, porque van a pasar cosas que arquitectónica y comercialmente van a ser muy importantes para Tigre”.
LAS DARSENAS HOY
En la dársena 3, sobre la avenida Eucaliptos, esquina Los Sauces, un gran alero que se destaca por su volumetría hace las veces de recepción en un entorno en que el agua nunca deja de ser protagonista. Los galpones, conservados intactos e idénticos a los de la dársena de enfrente, que no han sido intervenidos, albergan 47 espacios con lo mejor del diseño, la arquitectura y el paisajismo argentino. Un dormitorio de hombre, absolutamente masculino, otro de una adolescente, la habitación de una mujer a lo largo de su vida, un infaltable loft, cocinas, livings o una suite de agua son solo algunos de los espacios que concentran la atención de los visitantes.
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