De rotation
Del atril del “yuyo” de la soja al malecón de La Habana; del Paris de Betancourt y las Louis Vuitton de colores a la España en crisis y con la Corona; y del 2008 al 2009 con kilos de Rolito para apagar la calentura de un voto “no positivo”. Idas y venidas de una presidenta de gira.
Autor: Roberto Villamil
Durante el ultimo año el país bailó al ritmo de un nuevo yuyo, la soja, y catapultó a la fama a un personaje desconocido que con nombre de ángel desfilaba en un tractor amarillo, anticipando el colorido carnaval de Gualeguaychú. El enfrentamiento desató una serie de acontecimientos inusuales. La plaza del Congreso se pobló de docenas de carpas, desde las sofisticadas hasta las más simples. Y hubo un torito Alfredo que fue la delicia de grandes y chicos, y unos desaforados pingüinos que pretendían coparlo todo. Fue tal el éxito del espectáculo y tan masiva la concurrencia de público que hasta se constituyó en una atracción para los turistas extranjeros, y hasta llegaron representantes del Carnaval de Río a Buenos Aires para estudiar el fenómeno.
Después del voto “no positivo” del vicepresidente con más ráting que las colas de Tinelli y al laberinto de perros de Susana, se desató el tsunami. Para apaciguar la calentura, los Kirchner volaron a su terruño austral y estuvieron sumergidos en las frías aguas del ventisquero casi 24 horas. Algunos lugareños observaron ese día un extraño vapor que surgía del Lago Argentino.
TANTO HIELO
Lo que vino después fue en sintonía con la situación. El Segundo Comandante desapreció de escena por un largo tiempo y Cristina siguió su camino sola pero con señales en su rostro que no disimulaban la desazón vivida. Alguien dijo que se necesitó mucho hielo para apagar tanta calentura. Y sí, las malas lenguas sostenían que Néstor dormía en la bañera de la quinta cubierto con rolitos.
De a poco la coqueta Cristina le fue tomando onda a la cuestión, quizá favorecida porque su marido continuaba con la terapia del hielo. Y comenzó a viajar… aquello que ella había soñado siempre para su mandato y que se vio opacado por ese yuyo maldito. Y llegó a Paris. Aunque desvastada por dentro se lució en la ciudad luz encabezando una marcha por la Betancourt. Lucía espléndida con una coqueta gorra y un trajecito de alta costura, pero lo que más le fascinó fueron las visitas fuera de protocolo a las más exclusivas boutiques. Allí amplió su guardarropa y sumó más modelitos de carteras Louis Vuitton de varios colores por la módica suma de 5 mil dólares cada una. Eso sí, para Néstor trajo una hermosa cubetera de hielo apta para realizar baños de asiento.
Volvió a Olivos y fueron recurrentes las discusiones con el ex presidente sobre culpabilidades. Cristina ya no guardó las formas. Con K sentado en la coqueta cubetera le recriminaba que él había puesto a Cobos como vice, mientras él le contestaba con un repentino ataque de celos sobre que ella en un momento había coqueteado con el seductor Buzzi. Fue por sus ideas, le gritó ella.
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