Diseño argentino en alerta

El talentoso diseñador argentino Mariano Toledo asegura que, a la hora de vestirnos, a los argentinos nos falta dinero y nos sobra vanidad. Afirma que el sector atraviesa un momento complicado y que el desafío de los creadores es no ceder ante la mediocridad. Palabras del enfant terrible del mundo de la moda.

Autor: Mariano Toledo / Fotografías: Agustín García Oliver

En el último tiempo el diseño argentino ha crecido en originalidad, alimentado por las dificultades y por los pocos recursos tecnológicos e industriales. Seguramente esto le confiere a nuestro trabajo ciertas características relacionadas con el máximo aprovechamiento de los escasos recursos, y también una máxima expresión con los mismos. Siempre trabajamos con lo que tenemos a mano. De hecho, considero que nuestra identidad -nuestra génesis- tiene que ver con esto.
Definitivamente el 2008 es un año difícil. La absurda batalla entre el gobierno y el campo, sumada a una recesión subyacente -independiente de este enfrentamiento-, ha desacelerado el consumo y las ventas bajaron significativamente. El diseño es un arma donde la inteligencia es muy importante para no sucumbir en estos tiempos en los que la sociedad de consumo se encuentra muy vulnerable a los cambios anímicos de la economía regional y global. La firme convicción de establecer nuestra marca afuera (Europa) es lo que nos está ayudando a no depender solo del mercado local.
No quedan dudas respecto de que el diseño argentino está pasando por una etapa de recesión, de la misma manera que se encuentra cualquier industria. No estamos exentos y somos un reflejo exacto del país en el que vivimos.

MODA QUE TE VAS

Veo una mayor explosión de las marcas masivas, que en nuestro país no tienen demasiado para ofrecer si hablamos de diseño. No veo surgir nuevas camadas de diseñadores, dado que estas grandes empresas los emplean, casi en su totalidad, solo para copiar a otras marcas. De esta manera todo ese talento queda en el anonimato de estos emprendimientos económicos llamados “marcas”

En mi Escuela de Diseñadores, el contacto con las nuevas generaciones es muy directa. Hoy la cabeza de los estudiantes de diseño ha cambiado radicalmente, las herramientas con las que trabajan son otras, como también lo son sus expectativas. Nuestros objetivos como docentes son ayudarlos a desarrollar sus capacidades creativas, pero también entrenarlos para lidiar con todas las dificultades de insertarse en un medio hostil y competitivo.

Si bien el panorama no parece muy alentador, seguimos transmitiendo nuestra pasión por el diseño, porque creemos en nuestra profesión y sin dudas consideramos la moda como una de las más importantes expresiones de nuestra cultura.
 La industria textil debe salir del estancamiento inmediatamente. Ya casi no hay materiales para trabajar; fuera del algodón, el denim y algún otro desarrollo básico. Nos vemos obligados a importar la materia prima.
Y tenemos modelos muy cercanos para mirar y admirar. Sin ir muy lejos, Brasil es un buen ejemplo de desarrollo textil en conexión con el diseño. Los diseñadores son patrocinados por textiles, no solo por teléfonos celulares o bebidas alcohólicas. Cuando tu patrocinador está en el mismo camino que vos todo es más lógico y saludable.
Hoy los diseñadores argentinos tenemos el desafío de no ceder ante la mediocridad general y de luchar por la calidad y por la innovación. Cada eslabón de la cadena productiva tira para abajo, valoriza lo fácil, lo rápido, la copia. Si uno cede ante esto pasa, inmediatamente, a formar parte de una masa amorfa y caníbal en la cual lo que menos vale son las ideas y el pensamiento del diseño.

La moda es un contenedor vacío que se llena cada seis meses y luego se vuelve a vaciar. Luchar por la permanencia en la moda es un juego muy duro y solo reservado para unos pocos dispuestos a dejar todo en la arena.
La moda es solo una de las disciplinas del diseño. La arquitectura, el diseño gráfico y el diseño industrial son otras variantes de lo mismo: el diseño.

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