El futuro de la economía
Carlos Louge es abogado especializado en derecho comercial e investigador en asuntos relacionados con economía política. Asegura, entre otras cosas, que jugar al dólar es invertir en el riesgo norteamericano; lo mismo que sabiendo que el Titanic se va a hundir ponernos todos a hacer la cola para comprar pasajes.
La crisis económica mundial parece haber entrado en un aparente callejón sin salida. Lo vivido en diciembre de 2001 en la Argentina hoy resuena como un ejemplo a pequeña escala de lo que podría acontecer en el mundo a escala global. Fuera de las explicaciones, que resuenan casi guionadas en los medios de comunicación, fuimos a buscar a un especialista que intenta unir los antiguos sistemas económicos andinos con el aspecto más humanitario de la economía moderna. ¿Acaso el trueque y el sistema de reciprocidad cooperativo no ayudaron a paliar la crisis argentina en los tiempos del corralito? Una visión nacida en la Argentina en 1899 podría ser la solución a una crisis que parece no tener alternativas de escape ni solución. “¡El dinero crece en los árboles!”, exclamaban asombrados los cronistas que acompañaban a los conquistadores españoles de América. Justamente un sistema económico basado y respaldado en la productividad podría ser la solución y una oportunidad única para las regiones productivas como la Argentina.
¿Cuáles son los motivos por los cuales se cae el sistema económico?
Hay varios motivos que confluyen para que esto ocurra. Básicamente el sistema fue diseñado para una era anterior, en la que existía otro tipo de tecnología, otro tipo de cultura, otro tipo de capacidad. En definitiva, fue creado en tiempos posteriores a la revolución industrial a pesar de que el sistema de usura bancaria es mucho más antiguo. Solo con recordar a los prestamistas de Venecia y el manejo del empréstito de la Orden del Temple nos damos cuenta de cómo la especulación, la usura y la concentración de riquezas son muy antiguas. La globalización ha internacionalizado todo esto y la aparición de la virtualidad tecnológica ha permitido que se realicen multimillonarias transacciones, también virtuales. Todo esa historia del sistema ha llegado a un punto de exacerbamiento que se ve reflejado en la taza de interés, el sistema de endeudamiento, el apalancamiento, la generación de crédito indiscriminado, el endeudamiento de los países, las empresas, las personas, las familias, etc., como mecanismo de funcionamiento y crecimiento del sistema económico. Se ha llegado a un punto tal en el que el endeudamiento de todos los sistemas que componen a la economía es tan grande que ya no se pueden adquirir más compromisos y entonces la economía se derrumba.
Los grandes monopolios económicos son centralizados por unos pocos individuos. ¿Existe una relación entre unas pocas familias con las grandes corporaciones y entidades económicas privadas que toman decisiones por sobre los propios intereses políticos y económicos de los estados?
Existen castas de la realeza, como el linaje Windsor, la casa Orange y familias como la Rothschild y los Rockefeller que controlan bancas estatales. El Banco de Inglaterra, el Banco de Holanda y la propia Reserva Federal están conformados por accionistas privados. Estos clanes son los que continuaron los negocios de las antiguas castas económicas del pasado. La concentración del poder en manos de estos núcleos terminó por controlar las diferentes manifestaciones del poder estatal en los países regentes de la economía mundial. Así nació el capitalismo concentrado, el poder concentrado europeo que luego trasladó sus garras al nuevo mundo y amplió así la hegemonía del poder en los Estados Unidos. La creación del Acta del Sistema de la Reserva Federal le otorgó el monopolio a un consorcio privado para que fueran los dueños de la emisión del billete del dólar estadounidense. Lo peculiar de este sistema de emisión es que el dólar de la Reserva Federal no es avalado en metales ni en ningún otro valor intrínseco. El sistema se basa en emisión de billetes que la FED presta al gobierno contra bonos emitidos por el Tesoro norteamericano. El estado norteamericano paga entonces a la FED el costo del billete más los intereses al momento de retirar el bono del tesoro. El gobierno, entonces, tiene una dependencia con la FED y diversos países, como es el caso de Argentina, mediante el endeudamiento en dólares. Para lograr este negocio, las bancas privadas crearon organismos de regulación y control como el FMI, el Gupo Bilderberg y la Comisión Trilateral para asegurarse el alineamiento político-estatal con el plan económico privado que funciona mediante el endeudamiento de los Estados Unidos y el resto de los países. Presidentes como Lincoln y Kennedy quisieron devolver al Estado el control de la emisión del billete, algo que no les permitieron ejecutar y que pagaron con sus vidas. La crisis del ‘30, la Primera y Segunda Guerra Mundial, fueron movimientos creados por estas bancas para aumentar su concentración de poder y sus ganancias.
SEGUI INFORMANDOTE EN LA EDICION ENERO/ FEBRERO DE EL PLANETA URBANO