CIVILIZACION

La Máquina de Dios

Un equipo de científicos logró recrear en Ginebra, Suiza, el momento exacto del Big Bang o de la creación del universo a través del acelerador de partículas más grande del mundo.

Por Fernando Fideleff

Lo admiten los filósofos contemporáneos, lo niegan los teólogos y lo aplauden los miles de científicos que participan del ambicioso proyecto. Es que precisamente la ciencia estaría cada vez más cerca de reproducir el origen del universo con la denominada "Máquina de Dios", el acelerador de partículas más grande del mundo (LHC, por sus siglas en francés). Hace pocas semanas, científicos de diversas nacionalidades –incluidos varios argentinos- lograron reproducir el instante posterior al Big Bang, la explosión que dio origen al cosmos emulando ese momento con colisiones de alta energía.
La Máquina de Dios hizo chocar los haces como parte de un ambicioso programa para descubrir nuevos detalles acerca de partículas teóricas y microfuerzas que dieron origen al universo. Todo este experimento dio inicio a una nueva era para los investigadores que trabajan en instalaciones subterráneas bajo la frontera franco-suiza, a pocos kilómetros de la ciudad de Ginebra, Suiza.
Allí, los científicos de la sala de control de la Organización Europea de Investigaciones Nucleares (CERN) aplaudieron de emoción y se abrazaron al registrarse las primeras colisiones, mientras sus colegas del resto del mundo observaban los históricos acontecimientos vía Internet.
El mismo día que se efectuó el experimento que resultó exitoso y marcó un nuevo record para la Máquina de Dios, también se realizaron pruebas previas con colisiones de dos haces de protones de 3,5 TeV (teraelectronvoltios). En un primer intento de lograr el hito, el mecanismo falló por un problema detectado entre el LHC y el acelerador previo que disparó el sistema de protección de la máquina. La operación se reanudó un par de horas después con el aumento paulatino de la energía de los haces hasta los 3,5 TeV. En ese momento, se logró alinear perfectamente los finísimos haces de partículas que circulan a casi la velocidad de la luz y se alcanzó el objetivo deseado.
Rolf Heuer, Director general del CERN, felicitó a todos en el laboratorio de Ginebra por videoconferencia desde Japón, donde estuvo junto al director científico del laboratorio, Sergio Bertolucci. "Es un momento fantástico para la ciencia -dijo Heuer-. Creo que es el principio de un largo y emocionante recorrido de la física de partículas".

Intentos fallidos


La historia de La Máquina de Dios se remonta a septiembre de 2008 cuando un accidente grave provocado por un cortocircuito afectó gravemente a parte de los imanes que lo forman e interrumpió el plan de su puesta en marcha. Se necesitó casi un año para reparar los desperfectos y el último 20 de noviembre se puso de nuevo en marcha el LHC, con el primer haz de partículas circulando a 0,45 TeV. Diez días después, se aumentó ya la energía hasta 1,18 TeV. Cuando el pasado 16 de diciembre se detuvieron estos primeros ensayos, se había logrado hacer colisiones a 2,36 TeV.
En este período inicial los detectores registraron más de un millón de colisiones, interesantes para calibrar los equipos, pero aún sin descubrimientos científicos. Tras una parada para realizar ajustes, el LHC se encendió de nuevo el 28 de febrero, y el 19 de marzo se alcanzaron los 3,5 TeV. Los expertos del CERN dedicaron todo un mes a hacer pruebas y estabilizar los haces.
Los planes futuros señalan que se deberán seguir tomando datos durante 18 o 24 meses, con una breve parada a finales de este año, en los que se espera hacer los primeros descubrimientos científicos. Después se interrumpirá el funcionamiento del LHC para hacer las mejoras técnicas necesarias para iniciar una nueva fase de trabajo a continuación con el doble de energía: haces a 7 TeV para provocar colisiones a 14 TeV. Sólo en ese momento se sabrá si la Máquina de Dios tiene algún sustento real que permita afirmar si fue así como se creó el universo. Dios y la ciencia dirán la última palabra.

RECUADRO
El hacedor del Big Bang
La Máquina de Dios o también conocido como  El Gran Colisionador de Hadrones es un acelerador de partículas creado por Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) con sede en Ginebra, Suiza.
La máquina se diseñó para colisionar haces de hadrones, más exactamente de protones de 7 TeV de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del modelo estándar, el cual es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del que se conoce su ruptura a niveles de energía altos.
La intención principal era conocer cómo fue el Big Bang u origen del universo y recrear los momentos inmediatamente posteriores.