ANIVERSARIOS Te quiero Mutek
La rama local del festival canadiense festejó 5 años de parabienes -lleva 10 en Montreal- con una amplia receptividad por parte del público. El repaso de su desarrollo nos da muestra de un espíritu inmutable, donde experimentación, sinergia y una propuesta artística integral pretenden realizar un aporte genuino a la escena nacional.
Todo comenzó en diciembre de 2005, en el marco de una gira promovida desde Canadá. Ese fue el puntapié inicial para replicar un modelo de organización cuya alma máter directiva en la Argentina es Pablo Del Bosco (alias PoLee), que intenta explicarnos el espíritu Mutek así: “De alguna manera, comparado con otro tipo de festivales relacionados con la música electrónica que hay en el mundo, ayuda a mantener el equilibrio de un gran ‘ecosistema’. Existen festivales muy comerciales dirigidos a una audiencia popular y masiva, tan válidos como aquellos que permiten descubrir novedades o disfrutar contenidos en distintas direcciones ajenas al mainstream”.
Mutek lleva una década en la difusión y en el desarrollo de formas emergentes de creación artística digital con su base central en Montreal. Como una plataforma autónoma en constante diálogo con su matriz, y también con las filiales de México y Chile, la intención desde Buenos Aires es valerse de esta “herramienta” para actuar en red, promoviendo sinergias dentro de la escena local. Esta actividad pretende brindar un contexto para artistas que realizan obras interesantes sin muchos canales donde expresarlas adecuadamente. “El desembarco local hace 5 años abrió una puerta para intentar trabajar independiente y respetuosamente. La idea es que la propuesta artística se mantenga pura, genuina y libre para que los artistas se manifiesten. Año a año hay un trabajo de producción integral muy fuerte, donde muchas voluntades aportan para hacer posible cada evento, incluyendo las de los mismos artistas. No contamos con el apoyo gubernamental, institucional y comercial que hay en Canadá, donde además hay otra cultura respecto del sponsorship, en la cual las marcas ponderan el feedback de cada tipo de evento y apoyan el crecimiento de ciertos entornos artísticos con relaciones a largo plazo. En definitiva, los aportes de diversos niveles allá les han permitido cumplir 10 años con una muy interesante evolución en la programación”, nos comenta PoLee sobre algunas distinciones fronterizas.
EFECTO ARTISTICO
¿Cuál es la trama que teje el abrigo artesanal? “Se aspira a mostrar la música en vivo. Si bien hay Djs poniendo discos, a través de Mutek se pretende difundir más el formato live; buscamos productores que hacen su propia música y la ejecutan. Ambos formatos tienen su lenguaje y pueden lograr excelentes resultados, pero la idea no es apuntar solo al baile, sino abrir el espectro y fomentar la posibilidad de tomar un trago y estimar un show con firma de autor” aclara con precisión su organizador.
El trabajo en red se convierte en un factor vital para todo emprendimiento, sobre todo en estas latitudes, donde tomar la posta significa relacionarse con instituciones y comenzar un enlace amplio de contactos. Por ejemplo, en 2006 hicieron el festival en el Ciudad Cultural Konex, Niceto Club y el Hotel Elevage, donde hubo charlas, workshops y paneles con los artistas abiertos al público. Esa parte de intercambio con la gente es algo fundamental en la que se hace hincapié para que no solo quede en el plano de la performance a la noche o un concierto cerrado. Los asistentes allí pueden interactuar e intercambiar información y experiencias con un mayor nivel de profundidad.
Este año la idea de segmentar la programación en tandas, con eje en tres micro-festivales, experimentó una propuesta de programación diferente que tuvo su propia progresión. Un formato que gustó a mucha gente que interpretó las distintas instancias. PoLee, que vivió cada segundo antes y durante el desarrollo, lo explica con mayor propiedad: “Esta dinámica generó un buen resultado, cada noche tuvo su guión y mezcló distintos estilos referentes de la escena. Nucleamos a un público al que le gusta disfrutar de estos contenidos en un ámbito ameno, ajeno al desenfreno masivo, a la pose de los sectores vip y a las propuestas lineales. Se crea una atmósfera que oscila entre la de una fiesta en un centro cultural y una muestra en una discoteca”.
Los festejos de este quinto aniversario fueron el camino para emular la variedad de contenidos que ofrece el festival Mutek de Canadá. Lo que allá dura cinco días seguidos, acá lo realizaron con una dispersión compacta a lo largo de tres meses. Cada Micro Mutek tuvo sede en Niceto Club con música ambiental, minimal, dub, techno, house, rock electropsicodélico, y otros ritmos. “Propusimos a ciertos artistas que armen algo especial para su presentación: Simbad y Violett hicieron un back to back inédito; hubo un jam audiovisual estreno del colectivo Big Up! a base de dub y dubstep; Cristóbal Paz y Tremor juntaron sus distintas facetas de productor techno y proyección folklórica, respectivamente.
Los artistas internacionales fueron los franceses Zombie Zombie, el canadiense Akufen, el chileno vj Oktopus, la estadounidense Qzen y los alemanes Mathias Kaden y T. Raumschmiere. En la sala de atrás de Niceto hicimos que cada Micro Mutek tuviera un showcase (Undertones, BigUp! y El futuro) dedicado a difundir diversos sonidos puntuales dentro de la electrónica” detalla PoLee. Podemos completar esbozando que en su mayoría de trata de artistas que gravitan internacionalmente en diversos circuitos, pero que no salen en las tapas de las revistas o los top ten de los mega-rankings.
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