Darío Vaccaro
“Lo nuestro es multicultural”
Bailarín y productor, se presenta en Buenos Aires con su obra Projected, en la que se conjugan la danza, la fotografía, la acrobacia, la música y el arte.
Por Ana María Macedo y Fernando Fideleff / Fotos: Anita Luque
Sentado en el lobby de un lujoso hotel ubicado en la zona de Puerto Madero, a Darío Vaccaro se lo nota sonriente, ameno y amable, dispuesto al diálogo y a la producción fotográfica. Sin embargo hay mucho de talento y ambición escondidos detrás de su sonrisa amplia y de ese pelo prolijamente desordenado.
Nacido hace 29 años en Cosquín, Córdoba, este bailarín cuenta con una importante historia dentro de la danza contemporánea mundial. Cuando partió rumbo a Nueva York, en 2002, ya había formado parte del ballet de Julio Bocca. Instalado en la Big Apple, integró el Twyla Tharp Dance y actuó junto al David Parsons Dance Company y el Metropolitan Opera Ballet.
Desde 2005 es su propio empleador, ya que lanzó su compañía Darío Vaccaro Dance Project. Ahora, después de bailar “Wall Stories” para celebrar los 20 años de la caída del Muro de Berlín, vuelve a Buenos Aires para presentar en exclusiva Projected junto a la fotógrafa Lois Greenfield.
¿Como surgió el proyecto junto a Lois Greenfield?
Casi sin darnos cuenta. Me llamaron de su estudio para hacer fotos para un calendario y empezamos a trabajar como si nos conociéramos de toda la vida. Ella se interesó por mis coreografías, la invité a ver lo que estaba haciendo en ese momento y poco tiempo después decidimos hacer algo juntos. Aunque no sabíamos qué podíamos hacer, empezamos a probar en el estudio, intercambiamos ideas, jugamos y así llevamos un año y medio trabajando para Projected.
¿Sos lo que se denomina un artista independiente?
Tengo mi propia compañía desde el 2005 y también bailo como artista invitado. Mi compañía se llama “Darío Vaccaro Dance Project”.
Entonces sos artista y productor al mismo tiempo…
En Projected sí, somos los productores junto con Lois. Somos como un polirrubro, porque abarcamos todas las áreas. Tuvimos muchas propuestas y nos largamos solos. No queríamos que ningún productor nos cambiara la esencia durante la marcha. Ser mi propio productor es muy arriesgado. Tuve momentos en los que me fue muy bien y gané mucho dinero: y otros en los que nada me salió bien.
La nota completa en El Planeta Urbano de Marzo.