![]() |
||
|---|---|---|
|
![]() |
|
|---|---|---|
Tribus urbanas: Se hace cumbre al andar El trekking, mucho más que una moda, es una ceremonia iniciática hacia un camino interior que muy pocos logran comprender en toda su magnitud. La montaña, anfitriona como pocas, seduce y desafía, convoca y expulsa, tienta y homenajea al que decide andar por sus laderas.Autora: Valeria Maltagliatti / Fotos: Cortesía AltorumboCruzar la cordillera y no parar hasta ver el mar, despertar una madrugada en la ladera del Lanín, o invitarse al desafío maniqueo entre cuerpo y mente para ver quién subsiste a la adversidad más inhóspita que depara la montaña. O, simplemente caminar para oír el silencio de los pasos, los de adentro… y los de afuera. Estos son algunos de los argumentos que esgrimen quienes forman parte de esa tribu llamada “trekkinera”, que se resiste a la vida rutinaria de la ciudad y que necesita, imperiosamente, volver una y otra vez a la montaña. “Allí el tiempo es otro, denso y extenso, pesado, soberbio, intimidatorio, pero gloriosamente placentero”, afirma Max Seletti, incansable caminante de las más hostiles laderas de nuestro país. El trekking, hoy de moda en las grandes urbes, es mucho más que un deporte: es el modo de vida que eligen los que sienten esa maravillosa atracción por las montañas y necesitan palpar sus debilidades y fortalezas en lo más inhóspito de la naturaleza, allí donde “uno está necesariamente solo consigo mismo”, recalca Max. Miguel Coranti, Mariano Bearzotti y Gerardo Ciria son tres de los guías más experimentados del país, armados y formados con toda la logística necesaria para iniciar a los recién llegados y también para llevar a los más osados a recorrer el insondable mundo de la montaña. “La gente cree que la montaña es elitista y no es así. La montaña es para todo aquel que sepa interpretar sus reglas, que reconozca sus propias limitaciones y, sobre todo, que sea capaz de comprender que caminar en la montaña es mucho más que llegar a la cumbre. Hay que saber descubrirla, explorarla, tomar lo que nos da y saber parar cuando el cuerpo no puede más”, dice Miguel. Estos tres guías, nacidos y criados en Córdoba, conocen los senderos hacia las más altas cumbres como pocos. “Todas las semanas organizamos salidas, con gente que recién empieza o con algunos que tienen muchas cumbres en su historia. El desafío es permanente, no solo por lo que implica manejarse en la montaña, sino por las situaciones límites que se generan en los grupos, por ejemplo, cuando el viento sopla a 100 kilómetros por hora y no todos avanzan de la misma manera, o cuando llegan a los 3.500 metros de altura y aparecen los primeros dolores de cabeza; o cuando después de 7 días de caminar y soportar todas las adversidades que jamás imaginaste ves la cumbre a 200 metros y tenés que tomar la durísima decisión de no seguir más porque avanzar pondría en riesgo al grupo. Ahí surgen los grandes conflictos: está el que no le importa nada más que llegar a la cumbre a costa de lo que fuere y sin medir riesgos, está el que sabe decir: “Hasta acá llegué esta vez, la próxima tal vez será”. La montaña permanentemente te pone a prueba y te hace indagar en lo más profundo de vos”, recalca una y otra vez Miguel. LA MONTAÑA ES EL DESTINO María, Fernando y Georgina son oriundos de tres lugares bien dispares del mapa: Jujuy, Río Negro y Mendoza. Se juntaron deliberadamente para caminar por el mundo luego de conocerse en una expedición al Aconcagua hace 5 años; desde entonces comenzaron a viajar juntos por todo el país. “Nos reunimos una vez al mes para planificar las salidas y, lentamente, se fue uniendo gente al grupo hasta que un día terminamos siendo 15 en un encuentro”, recuerda Fernando, repositor de un hipermercado, que hizo su bautismo de montaña en el volcán Lanín. María es médica y pasa gran parte de su vida en las guardias de terapia intensiva: “La montaña es mucho más que mi cable a tierra, es por un lado la antítesis de mi trabajo: allí estoy al aire libre, en contacto con la vida más pura, pero por otro lado, se le parece bastante, porque llega un momento en que los errores se pagan muy caros, a veces con la vida misma”. SEGUI CONOCIENDOLOS EN EL PLANETA URBANO DE AGOSTO
|