Tribus urbanas
Baires rap

El hip hop es una herramienta poderosa para llamar la atención, y en la cual música y estética confluyen de manera indisociable. Pero, ¿qué pasa cuando un movimiento que nace en contra del sistema comienza a expandir su popularidad hasta instalarse como una de las movidas consagradas dentro de la fauna urbana local?

Autora: Sofie Oneil

Nacido a principios de los ´70 como una manifestación propia de +outsiders+ -aquellos rebeldes marginados del sistema- el hip hop viene conquistando espacios a nivel internacional y la Argentina no es la excepción. Existe una enorme distancia entre Brooklyn o el Bronx de aquellos tiempos y el Buenos Aires 2008, sin embargo la movida -concebida más allá del género musical en sí-, logró importar gran parte de su acervo cultural instalándose aquí y ahora como uno de los más poderosos movimientos de los últimos tiempos. Y los elementos que la componen (el MCing o rapeo, el DJing o scratching, el Breakdancing y el Graffiti) se diseminan en la mayoría de las actividades, lugares nocturnos y manifestaciones artísticas en auge. Moda para algunos, estilo de vida para otros, la masividad tiende muchas veces a poner en jaque la esencia que caracterizó sus comienzos: el carácter netamente contracultural.


“El hip hop es masivo, pero depende de lo que se entienda por masivo. Acá hay una aceptación desde lo estético porque hay ropa en los locales y Tinelli lo incluyó como disciplina en su competencia. Están todos en la moda y no en la cultura. Si yo pongo un disco no van a bailar, pero sí se van a poner los anillos al estilo Daddy Yankee”. La visión de Lucas es la de un fundamentalista del under que aceptó salir de él por una cuestión de supervivencia y hoy es el bailarín más reconocido dentro de la escena local. Pero su reconocimiento, más allá de su aparición en +Showmatch+ o en el video de Dante Spinetta, pasa por otro lado. Su autoridad se la dieron la calle -que fue su hábitat, su vidriera y su medio de subsistencia- y la ronda. Es ahí donde manda; donde los nuevos le piden permiso para entrar, como un aprendiz de kung fu al maestro. “Yo tengo respeto por la gente del under al cual sigo perteneciendo. Lo importante es no ganar popularidad a costa de perder el prestigio. Popularidad y prestigio no siempre van de la mano.”


Buenos Aires se divide en crews: Norte, Sur, Oeste e incluso Mar del Plata. Cada uno tiene sus líderes y Misionero es uno de ellos. A los pocos meses de salir campeón de Titanes del MC fue apuñalado junto a su amigo Edison en la fecha Hip Hop del Personal Fest 2007. Sobre el incidente prefiere no hablar, pero reconoce que cambió el rumbo de su Freestyle: “En la Argentina el hip hop está creciendo, pero por el lado de la competencia. La batalla no tendría que existir, porque somos pocos y deberíamos tirar para el mismo lado. Salir a pegar tiros no es el mejor mensaje. Se trata de transmitir algo más alto que eso, generar conciencia”. El hip hop unifica: se rapea en los barrios bajos, pero también en los lugares nocturnos de moda. A la vez divide y genera enfrentamientos entre esos sectores que importan los usos y las costumbres del gangsta americano. Cualquier estilo implica un vestuario, una época, una música y un lugar en el mundo.

Pero como afirma Lucas: “Acá no llega la cultura neta, el porqué. Entonces se desvirtúa y es muy difícil construir una identidad en torno a eso. Solo cuando un grupo de gente realmente vive de la misma manera puede tratarse de un verdadero movimiento artístico”.

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