Adiós Botafogo, bienvenido Don Vilanova

Por Sol Amaya / Fotógrafo: Alejandro Kaminetzky

Cambió el look, pero no la esencia. El blusero argentino al que todos conocíamos como Botafogo ahora se hace llamar Don Vilanova. Con su nuevo nombre artístico, el ex Botafogo presentó en junio lo último de su material, con la producción de Gustavo Rowek y Sergio Berdichevsky. Vilanova es el mismo que en los ‘70 subió al escenario con Pappo Blues. El mismo que durante más de 30 años gastó las cuerdas de sus guitarras al ritmo del blues y del rock. “Soy yo, el de siempre”, asegura desde la sala de ensayo que tiene instalada en una de las habitaciones de su casa, en Chacarita.

Pero el cambio se nota no solo en el nombre, sino también en el aspecto: ya no es ese señor barbudo de túnica y aspecto místico. Ahora lleva el pelo corto y luce emocionado su remera con la tapa del disco Pappo Blues Vol. II. A primera vista cuesta descubrir al conocido Botafogo. Pero basta con un par de rasguidos sobre alguna de sus tantas guitarras para reconocerlo: era el “Bota”, hoy es Don Vilanova. Es el mismo de siempre.

“Mi música no es el personaje, es la esencia de mis raíces, que no dependen ni de mi nombre ni de mi aspecto”, cuenta Vilanova con tono pausado, como si reflexionara sobre cada una de sus palabras. Ni siquiera perdió su mística.

Blusero de alma, Miguel Vilanova se nutrió de las raíces del rock argentino e internacional, desde donde comenzó a practicar también el blues. “Los ´60 y los ´70 son para mí el origen de la música que amo”, dice Vilanova.

Ya en 2005, cuando presentó su disco Don Vilanova, este guitarrista argentino buscaba un cambio, o lo que él mismo llama un renacimiento. “Todo surgió de un sueño que tuve, en el cual yo salía del medio de la jungla, todo cubierto de barro”, explica Vilanova. Su hija Julia fue quien se encargó de la producción fotográfica del disco, en el cual la cara de su padre aparece cubierta de barro resquebrajado.

Es que su familia siempre fue parte importante de su trabajo. Su hijo Andrés, baterista de Carajo, participó en uno de sus discos. ¿Competencia de egos? “No -asegura Vilanova-. Es más: yo estaba a sus órdenes, porque él es muy profesional y respeto y confío mucho en sus elecciones”. Incluso el nombre “Don Vilanova” es también un homenaje que el ex Botafogo dedica a su padre, al que recuerda con admiración y agradece todo su impulso por insistir en la carrera musical que tanto ama.

A los 52 años, Vilanova cuenta su interés por la psicología y la cultura mayas, que apoyan su idea del renacimiento. “Soy como el Ave Fénix: de las cenizas sale un nuevo músico, pero con las mismas raíces”, dice.

La idea del nuevo material surgió a partir de un encuentro con Gustavo Rowek y Sergio Berdichevsky, músicos de Nativo y dueños del estudio La Carpa, durante un recital de Pier. “Gustavo se mostró muy entusiasmado en producir mi disco, y a mí me encantó el sonido de su producción”, dice Vilanova.

En este trabajo, que se presentó durante todo el mes de junio en el Velma café, hay una serie de sorpresas para deleitar a los fanáticos del blues y del rock argentino. Entre los temas que grabaron, Vilanova eligió animarse a una versión “personalizada” de Imagine, el popular tema de John Lennon traducido por él mismo. “No la van a reconocer, la pasé del rock a un blues en menores y con influencia latina”, cuenta Miguel.

DESCUBRILO POR COMPLETO EN EL PLANETA URBANO DE AGOSTO