Ari Paluch: Reflejo del alma
Su libro El combustible espiritual se ubica al tope de ventas de títulos no ficción y batió récords en la última edición de la Feria del Libro. El reconocido conductor radial, periodista y escritor nos revela las claves para lograr la felicidad.
Por Brad Hunter / Fotógrafo: Nicolás Faig
¿En qué momento comenzaste a cargar el combustible espiritual?
No fue por causa de un momento determinado, sino de una serie de cosas que me pasaron. La primera se presentó cuando, al finalizar una charla de periodismo que brindé a 300 estudiantes de la profesión, se me acerca una chica y me dice: “¿Ari, ¿cómo podés vivir con tanto ego?”. En mi ignorancia de entonces sobre los temas espirituales, me sentí atacado. Hoy se lo agradezco. Otra causa fue la muerte de una persona cercana que tenía casi mi misma edad; la situación me llevó a analizar y a replantearme la importancia que uno le asigna a las cosas, a los problemas y, sobre todo, ver que no apreciamos el presente, el ahora, porque creemos que vamos a vivir hasta los 90 años, como si eso dependiera de uno. Al mismo tiempo cambié de psicólogo por un evangelista que era oyente de mi programa y me propuso hacer una terapia espiritual más allá de cualquier religión. La otra fuente de inspiración fue el doctor y escritor Wayne Dyer, que con su libro El poder de la intensión me disparó a cambiar el enfoque de mis lecturas. Una cosa trajo a la otra, el acercamiento fue progresivo.
La sección espiritual dentro del éxito de El exprimidor y el boom editorial del libro El combustible espiritual le otorgan un plus al Ari Paluch conductor y periodista. ¿Qué esperás para más adelante?
Yo siempre digo, “Si querés hacer reír a Dios hablale de tus planes” y esos planes implican vivir el poder del ahora, como dice Eckhart Tolle. El rol que uno debe proyectar es el de poder cumplir con el aquí y el ahora; primero surge la necesidad y después aparece el producto. Con la espiritualidad pasa lo mismo, capté el momento de necesidad y entonces le di forma al combustible que le da alimento y cubre dicha necesidad. La radio fue el primer producto, El combustible espiritual fue una sección dentro del programa que nació para cumplir con ese fin. Hace mucho tiempo en mi programa dije que la sociedad violenta, irónica y sarcástica -siendo la televisión un reflejo de esta realidad- va a ir progresivamente mutando hacia un momento de mayor espiritualidad.
¿Cómo llega El combustible espiritual a ser un libro?
Editorial Planeta me ofrece escribir un libro sobre el ser argentino, lo agradecí pero me negué a hacerlo, proponiéndoles hacer algo que tuviese relación con la visión espiritual. Deseaba despertar y generar en las personas el mismo entusiasmo que yo les dedicaba a los libros, marcando y subrayando frases, ideas y conceptos. De golpe eso sucedió y el libro se convirtió en un éxito editorial gracias a que es una respuesta justa a una necesidad espiritual que vive mucha gente. Tal vez lo que venga sea una etapa de mayor espiritualidad en la que uno se pueda constituir en un difusor masivo y serio de este despertar.
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