GEORGE CLOONEY POR LARRY KING

Este actor, ganador de un premio Oscar, también es activista social. Aquí, un encuentro entre dos exitosos seres humanos que reflexionan sobre el campo de refugiados en Darfur, cerca de la frontera de Sudán/Chad. Y también se dan el lujo de charlar amenamente sobre el mundo del espectáculo.

Traducción: María Inés Boniver.

Larry King: Un viejo amigo y un gran talento… Regresaste de Africa y acabás de estar en la Casa Blanca, dentro de un contexto climático de 11 grados bajo cero…
George Clooney: Debí haberme puesto un sobretodo esta noche.

L. K.: ¿No llevás abrigo?
G. C.: No, tampoco… tampoco calzoncillos…

L. K.: Bueno, siempre has sido un poco extraño, George. Te reuniste con el vicepresidente hoy por Darfur. ¿Qué le dijiste?
G. C.: Sí, nos vimos. En realidad me reuní con el presidente en el Salón Oval durante 15 minutos. Y con el vicepresidente. Básicamente hablamos sobre el regreso de Chad y la frontera con Darfur. Y conversamos sobre un evento que sucederá pronto, la semana que viene, cuando el Tribunal Internacional Criminal acusará formalmente al presidente de Sudán por crímenes de guerra, lo que nunca ha sucedido antes con un presidente en oficio.
Entonces consideramos la oportunidad que significa esto; tal vez no solo para los Estados Unidos, sino para todos nosotros, para que podamos colaborar con la comunidad internacional en un verdadero esfuerzo diplomático y llevar algún tipo de paz a la región.
 
L. K.: ¿Qué interés, cuánto interés demostró el vicepresidente Biden?
G. C.: Bueno, puedo asegurarles que desde el principio, mucho antes de que fueran vicepresidente Biden y presidente Obama y secretaria Clinton, todos se involucraron muchísimo. Trabajé con el senador Obama hace tres años en el Club Nacional de Prensa. Dimos una conferencia de prensa sobre este tema.
Han estado muy comprometidos. El vicepresidente Biden fue muy elocuente al respecto. Tuvimos una larga charla sobre la idea, primera y principal, de nombrar un enviado de alto nivel que trabaje a tiempo completo y mantenga informada a la Casa Blanca, que no sea solamente temporario, es decir, que no intervenga solamente cuando surjan brotes de violencia. Queremos tener un enviado muy talentoso allí en forma permanente para que trate de solucionar los problemas.
Necesitamos a alguien que trabaje en esto todos los días, que se levante a la mañana y tenga un objetivo único: lograr la paz en la zona.

L. K.: ¿Qué viste la semana pasada?
G. C.: Fue duro. Siempre es duro allí. Te sentís terriblemente mal por ellos, porque no tienen…sus vidas penden de un hilo. Chad, por supuesto es infinitamente más seguro que Darfur.
El gobierno sudanés, por supuesto, no nos dio visas esta vez para entrar y eso siempre es un problema, porque nunca estás seguro. Cuando no podés entrar significa que algo está pasando.
Fui con Nicholas Kristof y Ann Curry. Fuimos allí con periodistas que han estado en la zona docenas de veces.
Vimos mucho, mucho miedo. Había también una gran dosis de esperanza. Había esperanzas de que esta nueva acusación formal y esta nueva administración puedan ayudar a encaminar a la comunidad internacional hacia la paz verdadera.

L. K.: ¿Por qué George, y nadie lo sabe mejor que vos, que has viajado tanto, las Naciones Unidas dicen que han muerto 300.000 personas y que 2,7 millones han sido desplazadas de sus hogares? ¿Por qué esta falta de progreso cuando todo el mundo puede verlo?
G. C.: Bueno, es siempre complicado. Hay muchos temas en cuestión. El problema que tienen las Naciones Unidas es que, en realidad, no es un solo país, son varios. No es una sola entidad. Y hay países ahí que comercian con Sudán. China tiene negocios con Sudán.
Una de las cosas sobre las que hablamos aquí fue preguntar a China si pueden tomar una posición mucho más dura, diplomáticamente, ya que están afianzados en la región y saben qué pasa. Básicamente, estamos diciendo: China, ayúdennos ahora. Ustedes hacen sus negocios. Ganan un montón de dinero ahí. Deben pedirles que rindan cuentas por las atrocidades que cometen.

 

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